¿Hay una espera razonable?

Elisa Álvarez González
E. Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Las listas son útiles, la clave es determinar cuándo son excesivas

26 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El que espera desespera, y si es por un motivo de salud, más. Sin embargo, las listas de espera son una herramienta de gestión imprescindible para la ordenación de los recursos. El debate llega a la hora de plantear cuánto puede esperarse y en qué condiciones. Siempre se pone el foco en las listas de cirugía, pero en estos casos el paciente está diagnosticado y sabe a qué se enfrenta. A veces la incertidumbre de la demora con el especialista genera más inquietud y malestar. En cifras generales ha habido un aumento de las esperas en cirugía y una disminución en consultas en los últimos años. Pero cada paciente es un caso, y tiene sus circunstancias específicas.

¿Galicia tiene unas cifras negativas en relación a otras autonomías?

No. El Ministerio de Sanidad se ha estancado a la hora de dar transparencia a las listas de espera de cirugía. Durante unos años se publicaban semestralmente las cifras en consultas y cirugías, pero no ofrece datos desde diciembre del 2012. Quizás los últimos resultados no agradaron demasiado. En seis meses, la media de espera en el Sistema Nacional de Salud pasó de 76 días a 100. En resumen, Galicia estaba peor que la media hasta el 2012, pero según los últimos datos se sitúa por encima. La propia web del Sergas permite acceder a las listas de otras autonomías. En Castilla y León la del primer trimestre del 2014 es prácticamente idéntica (83 días) y en Andalucía, por ejemplo, la última cifra es de junio del 2013 y baja a 56 días.

¿Puede un paciente esperar más de un año legalmente?

En teoría no debería haber en los hospitales gallegos ningún usuario aguardando más de seis meses por una operación. El sistema público de salud garantiza que la atención sanitaria no urgente -evidentemente la urgente se hace antes- no debe superar los 180 días, los seis meses desde la inscripción en la lista. A las 140 jornadas el paciente puede optar por continuar en su centro aguardando a pasar por el quirófano, o solicitar que se le atienda en cualquier otro que esté acreditado por la Xunta. ¿Qué ocurre? Que si se dice no a ser operado en un centro concertado, estas garantías de 180 días ya no se mantienen. De hecho, más de ochocientos gallegos superan ya el año y otros 2.727 los seis meses.

¿Cómo influirá la nueva ley de garantías sanitarias, que fija 60 días de espera máxima?

Todo depende de cómo se desarrolle y de lo ambiciosas que sean las normativas posteriores. Esta ley se aplicará en unas patologías determinadas, que quedarán reflejadas en los distintos decretos y órdenes que vayan trasladando al terreno práctico la ley. Ahora mismo existe un objetivo en el Sergas, aunque no está recogido en ninguna normativa, de que las enfermedades más graves -neuropatías, cardiopatías y cánceres mayoritariamente- se operen en menos de 30 días, y de hecho la media está en los 17,5 días. La ley, por lo tanto, da seguridad jurídica a los pacientes, pero si las patologías que se incluyen en estos tiempos máximos son las de prioridad 1, apenas habrá cambios. En la norma se establece que los procesos en los que se aplicarán los 60 días se definirán en base a la gravedad, la efectividad y la oportunidad.

¿Qué especialidades tienen más demora?

Traumatología. Es además donde se concentra el mayor número de usuarios con más de un año de espera. Se trata en un porcentaje importante de intervenciones para colocar prótesis de cadera o rodilla, que si no son invalidantes o no van acompañadas de dolor no son operaciones prioritarias. En estos casos es determinante cómo influye en la calidad de vida del paciente, no solo a nivel físico, sino también social o laboral.