Su padre era militar, así que no es extraño que a María Antonia Barreiro Cereijo (46 años, Vigo) le tirase la profesión. Licenciada en Ciencias Económicas, es comandante del Cuerpo de Intendencia del Ejército de Tierra, está destinada en A Coruña y actualmente se encuentra en Herat (Afganistán).
-Me encuentro en la operación Reconstrucción de Afganistán, desplegada en la base aérea de Herat. La misión principal de los militares que nos encontramos aquí es hacer funcionar el aeropuerto, y para ello trabajamos militares de varios países y Ejércitos conjuntamente. Llevo casi tres meses fuera de casa y está previsto que la misión tenga una duración de seis meses. En A Coruña he dejado a mi marido, a mis dos hijas y a dos personas mayores con las que convivo. Para mí es una situación difícil, pero también es voluntaria y gratificante. Sin duda es una situación mucho más difícil para los que se quedan en casa.
-¿Les parece que su trabajo es útil?
-Sí, el Ejército español goza de una simpatía especial entre la población civil, lo que externalizan con continuas muestras de agradecimiento, ofreciéndonos todo lo que está dentro de sus posibilidades para demostrarlo.
-¿Corren ustedes peligro?
-Nuestra especial situación dentro de una base aérea de la ISAF hace que la sensación sea de no peligro o riesgo para nuestras vidas, pero nunca se debe olvidar el lugar en el que nos encontramos.