La familia de los desaparecidos de Valdoviño: «Estamos aprendiendo a vivir con lo que ha pasado»
GALICIA
Se acercan a diario a los acantilados, aunque sabe que «es muy difícil que estén aquí»
07 feb 2014 . Actualizado a las 12:36 h.Hace un mes una ola les cambió la vida. La misma tarde de Reyes, y al igual que otras decenas de personas, la familia Bedoya se acercó hasta el faro de Meirás, en la costa de Valdoviño. El temporal anunciaba olas de diez metros dignas de ver, pero una de ellas llegó a la costa con más altura y bravura de lo normal y de forma inesperada arrastró al mar a Juan Carlos Bedoya y su hija Patricia, todavía desaparecidos, y a su cuñado Rodrigo Pena, cuyo cadáver apareció a las pocas horas en la playa de Valdoviño. Su hija Noelia fue la única que logró agarrarse a unas rocas y solo resultó herida. «Dentro de lo que cabe estamos bien. Estamos aprendiendo a vivir con lo que ha pasado», reconocía ayer la hija y hermana de Juan Carlos y Patricia, Isabel Bedoya.
Isabel, en nombre de la familia, quiere destacar el apoyo de todas las personas que han colaborado con las labores de búsqueda. «Queremos agradecérselo a todas las personas que han participado en el operativo, muchas de ellas de manera desinteresada, en especial a Protección Civil de Valdoviño que se han volcado con nosotros», agradece Isabel.
La familia también destaca el apoyo recibido de los amigos. «Es impresionante ver por aquí a gente de veinte años que se interesa y vienen a mirar por si ven algo», señala.
Aunque el operativo de búsqueda se canceló hace semanas, los voluntarios de Protección Civil no desesperan en su empeño de encontrar algún rastro de los desaparecidos y, al igual que la familia y amigos, continúan acercándose al lugar de la tragedia y a otras zonas de la costa del municipio. «Seguimos acercándonos todos los días aunque sabemos que es muy difícil que estén aquí. Viniendo da la sensación de que igual podemos verlos», explica.
El faro, abarrotado
Sobre el fatídico día, Isabel señala que se acercaron hasta el faro a ver el oleaje, al igual que lo hicieron otra mucha gente que abarrotó el lugar durante toda la tarde. De hecho, tras conocerse lo ocurrido, efectivos de seguridad desalojaron la zona del faro para evitar más desgracias. «Ellos no eran ningunos inconscientes, al revés, somos de la zona y tenemos mucho respeto y miedo al mar. Si se llegan a dar cuenta no se hubiesen acercado. Y ellos fueron allí porque sí, no para rendir homenaje a nadie», destaca Isabel.
Los continuos temporales y el mal tiempo que ha azotado la comunidad han dificultado enormemente las labores de búsqueda que se llevaron a cabo las primeras dos semanas por tierra y mar coordinadas por Salvamento Marítimo y la Axencia Galega de Emerxencias, con la colaboración del Concello de Valdoviño. «El mar sigue fatal, así es imposible nada», lamenta la hermana e hija de los desaparecidos.
En los últimos temporales efectivos de seguridad se han acercado hasta la costa para cerrar el acceso y evitar que nadie se vuelva a acercar los días de alerta, destaca la familia.