La alianza con Esquerda Unida fractura el proyecto de Anova

S. Lorenzo / M. Gago SANTIAGO, PONTEVEDRA / LA VOZ

GALICIA

La asamblea de Marín se suma al pulso de los críticos contra la cúpula

16 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Al proyecto político de Anova le saltan las costuras. La agrupación de escindidos del BNG aglutinada en torno al liderazgo de Beiras atraviesa su primera gran crisis cuando apenas han pasado siete meses desde su asamblea nacional y poco más de un año desde que su exitosa coalición electoral con Esquerda Unida (EU) capitalizó un nuevo voto crítico en las elecciones autonómicas del 2012. En las diferentes visiones internas sobre el recorrido de esa alianza estriba, precisamente, la clave de una brecha interna que ya había quedado a la vista en la asamblea nacional de junio. El conflicto que estalló en diciembre con la dimisión de Martiño Noriega como coordinador de Anova, y que se agravó después con la purga de 17 miembros de la formación en Redondela como castigo a la revuelta de parte de la militancia, sigue creciendo. La asamblea de Marín se sumó ayer al pulso de los críticos contra la cúpula.

En medio de las fricciones, Esquerda Unida. El sector de Anova que tiene como cabeza visible a Noriega aboga por consolidar la coalición con EU, es decir, la fórmula de la Alternativa Galega de Esquerda (AGE) que opera en el Parlamento. Pero el núcleo más próximo a Beiras, procedente en su mayoría de Encontro Irmandiño, aboga por un sistema de alianzas variable, que no implique la atadura de Anova a ninguna formación por sistema, sino que pueda elegir a sus socios en función de los intereses de la organización ante cada convocatoria electoral. El cisma se precipita por la inminencia de los comicios europeos de mayo. Los críticos defienden que AGE representa «un modelo alternativo na crise de representación política», que está reforzado, además, por el «aval indiscutible» que obtuvo en las urnas. En consonancia con esa idea, ese sector crítico reclama el «asentamento de AGE como ferramenta ao servizo dos intereses da sociedade galega e a súa consolidación cara unha fronte ampla non excluínte».

Frente a estas tesis, la cúpula blande el catecismo de la participación de la militancia. Serán las bases las que decidan en urna por el sistema de participación de Anova en las europeas. Los más próximos a Beiras no quieren saber de ataduras con Esquerda Unida más allá de O Hórreo, que recortarían el recorrido de la formación. En este choque emergen también las dos culturas políticas que conviven en ella. Los críticos denuncian la reproducción en Anova de prácticas de control orgánico propias de partidos clásicos y alejadas del carácter asambleario, abierto y plural. El sector de Beiras minimiza los órdagos y recela del peso de la FPG en las asambleas que se están sublevando. No falta quien achaca estos movimientos a una estrategia calculada, en la que se habrían mantenido incluso contactos con Esquerda Unida.