La embarazada que quedó colgada de un puente en Botos se recupera
19 dic 2013 . Actualizado a las 19:24 h.Mari Paz García, la embarazada de Agolada que el lunes quedó con su coche suspendida de un puente en Botos (Lalín) sobre un precipicio de doce metros, se repone de las heridas sufridas. El mismo día del accidente le dieron el alta a última hora de la tarde en el Hospital Clínico, de Santiago, después de realizarle diversas pruebas y constatar que tanto ella como la niña que espera se encontraban bien: «Foi un milagre». Del accidente le quedan magulladuras en todo un lado del cuerpo. Unas contusiones que le provocan dolor porque, como ella apunta, «co embarazo non podo tomar nada». Los médicos le recomendaron andar y lo hace con la ayuda de una muleta. Ayer estaba ya más tranquila después del susto y, después de un día agitado. Porque el martes, tras el accidente, fueron muchos los vecinos y amigos que pasaron a saludarla o se pusieron en contacto con ella.
Mari Paz apuntaba ayer que «agora é cando son máis consciente do que pudo pasar». Sobre todo una vez vio las fotos del accidente y pudo observar con calma la espectacular forma en la que quedó el coche. El turismo quedó enganchado entre las dos biondas de seguridad. Aunque el tiempo transcurrido entre el accidente y la llegada de los bomberos pudo ser de unos diez minutos, a ella no le rindieron mucho y explica: «Eu o que quería era saír canto antes». Una vez llegaron, «eu axudáballes no que podía porque doíame a espalda e dun lado e custábame moverme», explica. Cree que la sacaron «rapidísimo». Algo que constatan los bomberos, que subrayaron la colaboración y la ayuda en todo momento de la joven. El martes, cuenta, fue a ver el coche al taller adonde lo llevaron y explica que «ao velo vin que estaba peor do que pensaba». El turismo quedó siniestro total y aún no se explica por qué perdió el control del coche, que «foise e xa non puden facer nada». Tampoco fue un problema de velocidad porque afirma «iba despacio» En el accidente fueron varias las circunstancias que jugaron a su favor. Tuvo suerte de no cruzarse con un camión, de que el coche quedase entre las dos biondas y que no partiese la carrocería por la mitad, de que viajase sola, porque, como explicaban los servicios de emergencia, tal y como quedó el coche si alguien hubiese ido atrás podría haber sufrido heridas graves.
También tuvo suerte porque se libró del posible golpe de los airbags, que no se sabe por qué no saltaron y que dado su embarazo finalmente la benefició. Cree que tuvo mucha suerte, una buena fortuna que le hará celebrar de forma especial esta Navidad.