El secretario xeral de Política Lingüística, Valentín García, explicó que las instrucciones enviadas a los centros para aplicar las sentencias del decreto del plurilingüismo demuestran que el fallo se ha acatado, y de hecho es la información que la Consellería de Educación ha incluido en su recurso de reposición. Con esta documentación, explica García, «queda xuridicamente hábil o decreto», y de hecho el responsable de la política lingüística de la Xunta recuerda que «non hai nin unha soa queixa sobre estas instrucións de ningún centro educativo».
Valentín García defiende la pregunta a los padres como parte del proceso educativo y para cumplir la Lei de Normalización, que recoge que los menores en la etapa de infantil deben escolarizarse en su lengua materna. «¿Como non lle imos preguntar aos pais cal é a lingua materna dos nenos, se se lle pregunta cantos irmáns son, se son alérxicos, ou mesmo cando aprenderon a andar?».
Un consenso difícil
El presidente de la Xunta, Núñez Feijoo, ofreció a la oposición un consenso sobre la lengua acatando las sentencias del TSXG sobre el gallego cuando se conocieron los fallos que anulaban dos de los artículos del mismo. El consenso no llegó, y ahora se presenta difícil. «O noso obxectivo primordial segue a ser o consenso en materia lingüística», explica García, pero admite que para ello alguno sectores deben abandonar una actitud de manipular la lengua.
La evolución del decreto
Lo cierto es que el decreto sobre el plurilingüismo ha evolucionado desde sus primeros borradores hasta la actualidad. Una de las grandes promesas electorales de Feijoo era preguntar a los padres sobre en qué lengua querían que se impartiesen las materias a sus hijos, y de hecho un primer texto recogía esta pregunta en todas las etapas. El Consello Consultivo, cuestionando la legalidad de que los progenitores decidiesen en qué idioma se impartiría Matemáticas o Conocimiento del Medio, provocó la modificación del proyecto, que finalmente solo mantuvo la encuesta vinculante en la etapa de infantil. Finalmente fue este carácter determinante que se daba al cuestionario remitido a los padres lo que tumbó el Tribunal Superior.