Los pasajeros de los trenes son viajeros anónimos. Desde que suben hasta que bajan no tienen que identificarse en ningún momento. Ni en cercanías, ni en media distancia, ni en AVE. Ni en España ni en ningún otro lugar. Ahora el Ministerio de Fomento ha abierto la espita para que eso cambie: sugiere extender la informatización en los accesos y que los viajeros se identifiquen, como sucede, por ejemplo, con los aviones. Dentro de la batería de medidas propuestas ayer por Ana Pastor es la única que afecta directamente a los millones de usuarios del tren cada año. Y precisamente ahí radica su complejidad: ¿cómo se puede implantar?
Fomento admite que es un proceso complicado, pero que es necesario plantearse la necesidad de «promover sistemas de identificación de los usuarios». En el siniestro de Angrois ponerle nombre y apellido a las víctimas -muchas de ellas extranjeras- fue un proceso laborioso que llevó más de 48 horas, y eso que todo el procedimiento se hizo con bastante celeridad. Pero para identificar a las víctimas hubo que basarse en datos que no tenía Renfe, sino en la identificación (DNI, pasaportes...) que portaban los viajeros. En el caso de un accidente de avión, la compañía dispone de los nombres de los pasajeros, y de su asiento asignado (otra cosa es que se haya puesto en otro sitio), casi al minuto. «En un tren eso es mucho más difícil porque hay subidas y bajadas, gente que entra y sale constantemente, no se cierra la puerta y así se queda hasta llegar al destino final», explican fuentes del ministerio.
Adoptar esa medida obligaría a modificar el reglamento que fija las condiciones de viaje: en ninguno de sus puntos recoge que el pasaje tenga que identificarse, salvo para aquellos con billetes bonificados.
Otra medida esbozada por Pastor, que de concretarse también tendría su incidencia en los viajeros, es «mejorar la ubicación y protección de los equipajes en el interior de los vagones» para evitar que se desplacen y terminen golpeando. Lo que no se plantea es instalar cinturones de seguridad, que ya hay en buses y en aviones.