Adscrito a la unidad de zapadores del batallón de Pontevedra, el coruñés Jorge Mosteiro lleva a cabo una misión crucial para la seguridad del contingente gallego desplegado en la base de Qala-i-Naw. No en vano, este sargento es el responsable del blindado sobre el que está instalado el roller: «Va acoplado al RG-31 y va limpiando la ruta de minas y artefactos explosivos».
-¿Qué sensaciones tiene al saber que cuentan con el «roller» y los «huskies»?
-En mi caso concreto, yo me siento más seguro. La verdad es que el husky es una seguridad como un pino.
-El «roller» hace explosionar los IED (artefactos explosivos improvisados) mediante la presión de sus rodillos. Me imagino que eso conllevará que se hayan tenido que realizar reparaciones.
-No, porque, hasta el momento, no hemos tenido que realizar reparaciones que no fueran las marcadas por el uso. Hemos detectado los explosivos antes de que pasase el roller.
-En todo caso, ¿cómo actúa este sistema?
-Va acoplado al frontal del RG y va limpiando la ruta. Si notamos algo, nos detenemos y vemos todo, y si no lo vemos, está diseñado para activar el plato de presión, el mecanismo de iniciación más habitual de los ingenios explosivos que se suelen colocar al paso de rutas de vehículos.
-En la base de Qala-i-Naw se respira un cierto ambiente de tranquilidad. ¿Es algo irreal?
-No. Estamos en alerta cuando salimos, pero aquí, en la base, estamos tranquilos, sin olvidar el riesgo que nos rodea. La base es ya la segunda familia.
-En cualquier caso, tras casi seis meses de misión en Afganistán y a punto de regresar a España, ¿qué es lo que más echa en falta?
-Está claro que poder estar con la familia.
-¿Se esperaba que la misión fuera así?
-Un poco. La verdad es que sí. Aunque la climatología es un poco compleja y, a veces, se hace duro.
jorge mosteiro sargento de la brilat