El anteproyecto de nueva ley cinegética de Galicia permite batidas en zonas vedadas para combatir los daños del jabalí
08 feb 2013 . Actualizado a las 09:49 h.El Consello de la Xunta dio luz verde ayer a un anteproyecto de la nueva Lei de Caza que difiere sustancialmente, al menos en un aspecto, del que había sido avanzado a la prensa en enero del 2012. Al contrario de lo anunciado entonces y también de lo que ocurre en la mayoría de las restantes comunidades autónomas, la edad mínima exigible para obtener una licencia cinegética (sin armas de fuego) no caerá hasta los 14 años, sino que se mantendrá en 16, como en la normativa vigente, la cual data de junio de 1997. El presidente de la federación gallega del sector, Javier Nogueira, se verá hoy con sus homólogos en las cuatro provincias para evaluar el texto en su conjunto, emitir opinión y solicitar audiencia con la conselleira del ramo, Rosa Quintana, si bien anoche ya adelantó su extrañeza por un cambio de criterio que no comparten los cazadores a quienes representa: más de 52.000.
Tras la reunión ordinaria semanal del Ejecutivo autónomo, su jefe, Alberto Núñez Feijoo, atribuyó esta rectificación de planes a una «reflexión» de su Gabinete y a «recomendacións do Valedor do Pobo». «Gustaríame saber -replicó Nogueira horas más tarde- se sempre teñen en conta para lexislar a opinión do Valedor, unha institución que os galegos non teñen en gran estima agora mesmo, polo que teño entendido». Y apostilló: «A nosa vai ser a única lei de España na que se restrinxa tanto a idade. Como no resto de sitios está o límite nos 14, entendemos que aquí tamén debe ser así».
Polémicas al margen, el borrador legal, que antes de salir hacia el Parlamento todavía tendrá que ser analizado por el Consello Económico e Social y revisado luego por el propio Gobierno, introduce «moitas novidades» en el ordenamiento jurídico, en expresión del presidente de la Xunta. Entre ellas, la posibilidad de, «cando se cumpran unha serie de requisitos de fauna salvaxe» y siempre previa autorización expresa, abatir animales en zonas vedadas «porque se estaban convertindo en verdadeiras reservas para depredadores», adujo Feijoo.
«Modifícase -argumentó- o actual concepto de caza, como unha actividade que vai máis aló do lúdico e do deportivo, que tamén ten unha función social, especialmente como instrumento para a xestión de poboacións silvestres, que nalgún caso son causa de graves danos na agricultura, na gandeiría e para o tráfico rodado». Dicho de otra manera, guerra abierta al jabalí. Con el mismo objetivo, el texto abre la puerta a «flexibilizar» los períodos hábiles de disparo.
El documento, de acuerdo con lo expuesto por el jefe del Ejecutivo, también regula «con precisión» la responsabilidad del cazador, «conceptúa» las especies, clasifica los terrenos y veta determinados tipos de armas y municiones, amén de abrir el abanico de modalidades permitidas. Asimismo, instituye la figura del responsable de cacería, «que será a persoa á que lle corresponda velar por que todos cumpran a normativa».
En paralelo, Feijoo anunció, aunque sin gran concreción, la creación de un fondo de corresponsabilidad para prevenir y hacer frente a posibles estragos causados por los animales. «É un dos elementos de maior transcendencia desta lei», apostilló, para luego precisar: «Permitirá repartir as cargas dos danos que orixinen as especies cinexéticas entre todos os axentes implicados». Finalmente, el número de sanciones muy graves tipificadas como tal pasará de 12 a 17.