«Este foi o peor de todos os naufraxios»

Marcos Gago Otero
M. Gago PONTEVEDRA / LA VOZ

GALICIA

La mujer del contramaestre del «Amabal» relata cómo sobrevivió su marido

06 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Con una cara que refleja preocupación y la tensión a la vez, Dolores Sequeiros, mujer del contramaestre del Amabal, hundido en Mauritania el pasado domingo, manifestó su alivio por que su marido, Eugenio García Graña, de 54 años, se halla sano y salvo, pendiente solo de su repatriación, prevista para hoy. Ella sabe poco de lo que ocurrió; solo que su esposo y otro gallego, el patrón moañés José Manuel Rúa, lograron salir con vida de un naufragio que se cobró la muerte de 3 tripulantes africanos. Hay otro desaparecido.

«Estaban moi asustados, pero se atopaban ben, porque estaban no hotel. Eu levo bastante mal a espera para vernos», explicó Sequeiros. La esposa del contramaestre se había hecho a la idea de que se reuniría con su marido ayer como muy tarde, pero no pudo ser. El mismo pesar mostraron los familiares de Rúa. Eugenio García es una persona muy conocida entre los vecinos del barrio de Loira-Montecelo, en la parroquia marinense de Seixo. A muchos de sus conocidos se les quedaba la cara con una expresión de sorpresa e incredulidad al preguntárseles lo que sabían del suceso. Llevaba en tierra desde agosto, cuando la flota cefalopodera atracó en Galicia, y muchos de sus vecinos ni siquiera sabían que había vuelto hace pocos días al mar.

«Tivo moita sorte», explica Dolores al mencionar lo ocurrido a su marido. No es la primera vez que un barco del que es tripulante se hunde. Hace ya muchos años naufragó el pesquero en el que estaba junto a la costa de Portugal. Cuando los cefalopoderos españoles podían faenar en el caladero canario sahariano, también vio al mar tragarse el barco en el que faenaba.

A pesar de estos naufragios, que Dolores vivió en primera persona porque ya estaba casada cuando ocurrieron, para ella, el del Amabal fue terrible por sus circunstancias. «Este foi o peor de todos, desde logo. Nos outros salváronse en balsas e colléronos así, pero neste estiveron dúas horas na auga, que estaba fría, e pasárono bastante mal ata que os pudieron rescatar», sentenció.

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