Javier González: «Cobraba 400 euros y la letra de la hipoteca eran 480»

Pablo Viz Otero
P. Viz LALÍN / LA VOZ

GALICIA

Salvó un embargo asesorado por el Concello de Silleda, y logró un empleo

13 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Francisco Javier González Rodríguez cree que le tocó la lotería. Berciano asentado en Carboeiro (Silleda) hace cinco lustros, tiene 42 años, está casado y con dos niñas de 14 y 9 años. La pequeña requiere medicación semanal. Acaba de resolver el problema de impago de su hipoteca y el embargo del piso. Y encontró un trabajo.

-¿Cómo llegó a esa situación?

-Hace diez años firmé una hipoteca con Banesto por 60.000 euros para un piso. Tenía un buen trabajo, pero me quedé sin coche por un accidente. Para adquirir otro amplié con Caixanova la hipoteca a 120.000 euros a 30 años. Avalé con mi nómina, era suficiente. Viajaba por toda España, pero al enfermar mi hija cambié de trabajo y fui repartidor de carne de un matadero. Pero hace tres años cambió todo: enfermé y perdí el trabajo.

-¿Qué hizo entonces?

-Busqué trabajo por todas partes hasta que me quedé con el subsidio de desempleo y fui a hablar con Novagalicia. Le propuse que aplicasen la carencia de un año que me correspondía, como recoge la escritura de la hipoteca. Me lo aceptaron de palabra, pero cuando no pagué el 1 de agosto empezaron a exigírmelo.

-¿Cuánto pagaba?

-Les dije que no podía seguir pagando, que me aplicasen la carencia. Yo cobraba 400 euros, y la letra de la hipoteca eran 480. Les dije que primero comían mis hijos y luego vendría el banco. Ellos me decían que o pagaba o me embargaban. De hecho me embargaron casi cien euros que tenía en la cuenta.

-¿Cómo resolvió entonces?

-Acudí al Ayuntamiento aconsejado por Paula Fernández [la alcaldesa], que tienen apoyo para estos casos. Allí me asesoraron y ayudaron a hacer la reclamación de la carencia. Paula me había dicho que si embargaban retirarían las cuentas municipales de la entidad, que lo tenían aprobado en pleno. Volví a solicitar la carencia con nuevos informes del Concello y NCG me avisó de que me concedían la carencia de un año y que sería con carácter retroactivo, desde que deje de pagar, desde agosto. Coincide con los tres meses que creo que les servían para activar el embargo. También me dijeron que me devolvían los casi cien euros que me retiraran.

-¿Logró la carencia y un trabajo?

-Sí, tengo un año de tranquilidad con la hipoteca y además el Concello tiene una bolsa de formación y de empleo municipal. Gracias a ellos pude entrar en la empresa peletera de Silleda.

-¿Cuesta mucho tener que pedir ayuda?

-Tragué mi orgullo. Si tengo que pedir, por mis hijas, pido. Si tengo que ir al ropero voy y revoluciono todo lo que haga falta para que mis hijas coman. Acudí a asistencia social, me ayudaron los vecinos, la panadera me metía algo para las niñas. Y pido a la gente que no tenga vergüenza. Yo tenía un sueldo de 1.300 euros y dos extras y mi mujer media jornada de trabajo. Se perdió todo. Ahora tengo trabajo y respiro con la hipoteca. Igual podemos tomar un poco turrón en Navidad, después de no haber nada de nada.