Multa por timbrar o vender leche

Carlos Punzón
carlos punzón REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Los concellos gallegos acumulan normas pintorescas con sanciones

05 nov 2012 . Actualizado a las 11:54 h.

La detonación de una bomba nuclear dentro de los límites de la ciudad de Chico (California) será multada con 500 dólares; en Tropea (Italia) se sanciona a las mujeres gordas que paseen desnudas por la playa y en Alabama está penado vendar los ojos a una persona mientras conduce. En Aracena se multa por tener en un piso más de un perro, dos gatos y dos pájaros; Valencia o Avilés prohíben la venta de vehículos particulares en la calle, y Gijón sanciona los grabados en árboles. Fuera y dentro de España proliferan normas más o menos rigurosas, pintorescas y recaudatorias, a las que Galicia no es ajena.

Conducta

Ni patear, ni orinar. Dar patadas a residuos y otros elementos en la calle generando ruido puede conllevar en A Coruña una multa de hasta 750 euros, sanción también vigente para quien obstaculice el acceso a portales o timbre en ellos indiscriminadamente. En Viveiro, «la ordenanza de policía y buen gobierno», que ocupa 45 páginas, obliga a todo ciudadano a comunicar a las autoridades cualquier infracción del código del que tuviera conocimiento, por ejemplo, la mendicidad. La policía de Baiona está muy atenta a cualquiera que haya caído en la tentación de orinar en la calle, meada que le puede costar hasta 750 euros. Y en Vilagarcía se limita el uso de dispositivos sonoros en la calle, salvo emergencias o publicidad electoral. Ya se sabe, quien hace la ley...

Tráfico

Concentraciones espontáneas. Ourense advierte en sus normas de tráfico de que no se puede circular más de 15 metros marcha atrás, ni los peatones podrán hacer grupos en la acera cuando obliguen a los demás a caminar por la calzada, algo similar a lo que originó en Vilagarcía una agria polémica que no cesó hasta que se retiró la norma anticoncentraciones. Los ourensanos pueden ser sancionados también por correr o saltar por la calle cuando molesten, o bajarse de vehículos en marcha, mientras que en Lugo los peatones deberán circular por la calle por su derecha. En Vigo la policía está autorizada incluso a incautar monopatines si se utilizan temerariamente.

Cementerios

Buena letra. El alcalde es en Vilagarcía la máxima autoridad de los vivos y también de los muertos. De él depende la fijación de los horarios de los cementerios, según consta en las normas locales, que advierten de que las tumbas y nichos podrán contar con cualquier inscripción o epitafio, pero «deberán redactarse en buen estilo».

Comercio

Solo pescado. Hace unos 15 años un veterano lechero burlaba en Viveiro a la policía para poder seguir vendiendo leche a domicilio, porque dicho comercio puerta a puerta está prohibido en la localidad lucense, como el de carne fresca y alimentos refrigerados o congelados. Pero no todos, porque el marisco y el pescado sí pueden ser ofrecidos a domicilio allí, siempre que no se transporten en cajas de madera. También en Viveiro profesiones callejeras como «fotógrafos, afiladores, limpiabotas, traperos, músicos, cantores, pintores y caricaturistas» tienen que pasar por la caja municipal, rectitud que en A Coruña se impone en los mercados municipales, donde los vendedores solo disponen de tres días al año por asuntos propios.

Animales

Sin ruido. El Concello vigués prohíbe dejar entre las 24 y 8 horas en patios y terrazas animales que «con sus sonidos, gritos o cantos, perturben el descanso o tranquilidad de los vecinos». Además, está prohibido alimentar en toda la ciudad a animales vagabundos.