¿Y si Bruselas cierra el grifo?

Serafín lorenzo SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Galicia se aferra a que la UE cree una red de seguridad para no perder 3.500 millones por salir del grupo de regiones pobres

21 oct 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Galicia se dispone a decidir su futuro político mientras en Bruselas se dirimen en buena parte sus recursos económicos. La continuidad de los fondos de cohesión con los que la comunidad ha cimentado su desarrollo está en el aire por vez primera en 26 años. La amenaza es doble. La salida del grupo de regiones objetivo de la convergencia deja a Galicia fuera del paraguas de la cohesión, y a expensas de que la UE habilite refugios transitorios. Pero, además, está sobre la mesa un recorte en la dotación global de esas políticas, lo que aumenta la incertidumbre.

EL COLCHÓN COMUNITARIO

Un escenario transitorio. En este escenario todavía por definir, Galicia se juega un colchón de 3.590 millones de euros para explorar medidas contra la crisis en el período 2014-2020, que representan el 65 % de los 5.679 que habrá ingresado de la UE entre el 2007 y el 2013. Esta situación es el resultado de un sorprendente salto en el peso del PIB gallego sobre la media comunitaria. En cinco años, Galicia ha pasado de estar por debajo del 75 % de la renta europea a superar el 90 %. Aunque el crecimiento de la comunidad es evidente, el factor que explica ese despegue es la ampliación de la UE a 27, con la entrada de países más pobres que han bajado el nivel de renta europeo. Es el trampolín estadístico el que saca a Galicia del vagón de las regiones pobres cuando todavía no puede competir con las ricas.

Ese salto complica que el pozo que desde 1986 regó el desarrollo de esta tierra con más de 20.500 millones de euros pueda seguir nutriéndola con ayudas que representan el 2 % de su PIB anual. Sobre la mesa hay dos posibles soluciones, pero a Galicia solo le vale una.

EL BLINDAJE GALLEGO

Fondos al margen del PIB. La Comisión Europea apuesta por crear un grupo de regiones en transición para aquellas que salen del objetivo de la convergencia, con una renta que se sitúa entre el 75 y el 90 % de la media comunitaria. Pero esta nueva categoría no le vale a Galicia. No solventa su problema, porque el PIB gallego ya está por encima de ese 90 %. La única opción para preservar subvenciones europeas pasa por establecer una red de seguridad que, en principio, podría blindar para Galicia hasta dos tercios de los 5.679 millones de euros que habrá ingresado en este marco presupuestario 2007-2013, con independencia del PIB con el que la comunidad abandone en el 2014 el objetivo de la convergencia. Esa tesitura beneficiaría, además de a Galicia, a Andalucía, Castilla-La Mancha y otras 15 regiones, incluidas seis del este de Alemania, convertida en esta batalla en una de las grandes aliadas de los intereses gallegos.

RECORTES EN CHESIÓN

La amenaza de la tijera. Este esquema cuenta ya con el respaldo de la Comisión Europea, que propone 336.000 millones para cohesión, y con el apoyo de la presidenta de la Comisión de Desarrollo Regional del Parlamento Europeo, Danuta Hübner. En contra figuran, entre otros contribuyentes netos, el Reino Unido, Holanda, Finlandia y Dinamarca. Pero ese debate todavía debe resolverse en la Cámara y en el Consejo Europeo, que en la segunda quincena de noviembre se pronunciará sobre los posibles ajustes en esas políticas. La tijera que reclaman los contribuyentes netos complica que, si finalmente Galicia entra en el nuevo reparto, su porción guarde equivalencia con la que disfruta en la actualidad, porque será una tarta más pequeña. Es factible que logre mantener fondos, pero no tanto que reciba esos 3.590 millones previstos. La decisión definitiva se hará esperar al menos hasta la primavera del 2013.

CRITERIOS DE INVERSIÓN

Prioridad para fomento empresarial y para I+D+i. También se revisarán los criterios de inversión de los fondos. En este septenio, Galicia ha priorizado la inversión de esas ayudas en políticas de transporte y en energía, que suponen el 41,5 % del total. En el próximo período, el 60 % deberá destinarse al fomento empresarial, a I+D+i y a eficiencia energética, mientras que el 40 % restante se empleará en once ámbitos, entre ellos dos clásicos gallegos: infraestructuras y saneamiento.

El grifo europeo se cierra para Galicia en plena oleada de restricciones. Asegurar las últimas ayudas será crucial para que el próximo inquilino de la Xunta pueda cumplir lo que estos días promete como candidato.