El Estado revela el rescate a 3.700 metros de documentos abandonados y resta importancia a una medición aislada que realizó el batiscafo
18 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El juicio buceó ayer a 3.700 metros de profundidad. Las palabras de los abogados circularon por ese mar de silencio donde descansan las dos secciones del pecio del Prestige, a 260 kilómetros de la costa. La Abogacía del Estado debía responder a las acusaciones del abogado de Mangouras, que atribuye a la Administración haber realizado mediciones de la estructura del petrolero sin luz ni taquígrafos, sin tutela judicial. Pero esta discusión, que en teoría le sirve a la defensa de Mangouras para tratar de anular el delito contra el medio ambiente, llevó a la sala por esos extraños caminos por los que el caso Prestige deambula tan a menudo.
La abogada del Estado, Consuelo Castro, aseguró que el batiscafo Nautile tan solo había realizado una medición aislada que, en las larguísimas grabaciones videográficas del submarino, apenas ocupan un minuto. Lo que sí hizo el Nautile fue cerrar las fugas de fuel y, de paso, recuperar 242 documentos del barco que estaban en el fondo marino. Aunque este hallazgo estaba presente en la causa, hasta ahora no había trascendido para el común. «Nadie de la tripulación se preocupó por recoger toda esta documentación cuando salieron del petrolero», recriminó la letrada de la Administración, como insinuando que no interesaba que se conociera.
Así que al margen de la polémica recuperación de documentos realizada un día antes del hundimiento por tres funcionarios de Marina Mercante, la causa se enriqueció con estos papeles mojados que todos daban por perdidos. La Administración se los entregó inmediatamente a la Policía Judicial. Se encontraron cerca de la popa del Prestige, «en una caja de color verde que contenía agua de mar», dice el informe policial redactado tras recibir los papeles.
Expertos en grafística
Los documentos fueron analizados por el departamento de grafística de la Guardia Civil. Muchos de ellos, lógicamente, eran ilegibles. Pero otros, de valor para el sumario, fueron utilizados en la causa. En la relación a la que ha tenido acceso La Voz figuran correos electrónicos de Universe Maritime, informes sobre el mal funcionamiento de algunos dispositivos del barco y avisos sobre la inminencia de algunas inspecciones, entre otros.
La abogada del Estado relató que la segunda expedición submarina estaba orientada a extraer el fuel de los pecios del Prestige. Aquí sí que hubo un análisis más riguroso frente a aquella medición aislada que el abogado de Mangouras considera crucial. Pero Consuelo Castro detalló que toda esta operación -que incluía la extracción de varias planchas del casco del buque- se hizo con la supervisión del juzgado de instrucción. Incluso se grabó la intervención por orden del juez.
Por otra parte, la Administración, avanzó la letrada, no está dispuesta a incorporar a la causa aquellos informes del pleito de Nueva York que no han sido aportados. Los abogados de Mangouras acusan al Estado de incluir solo aquellos que le son favorables, pero Castro Rey destacó que la ley «no obliga a aportar documentos que perjudiquen la defensa». Sobre la incautación de documentos, el fiscal aseguró que un barco a punto de hundirse «no es un domicilio». «Es como si los bomberos tuvieran que pedir una orden judicial para entrar en una casa en llamas», añadió.
Cofradías
La Administración también apoyó la propuesta del abogado Ramón Sabín para que declaren algunos de los patrones mayores de las 70 cofradías que representa. Por iniciativa propia, este letrado cree que es necesario que se sepa que muchos de ellos fueron consultados por el Gobierno sobre la decisión de alejar el buque de la costa. Y le consta que la inmensa mayoría de ellos apoyaron esta decisión. Sería una forma, además, de paliar un déficit de las testificales aceptadas por el tribunal, que curiosamente apenas cuentan con testimonios de los verdaderos afectados por la marea negra.
el «prestige», a juicio