El PP pulsa la tecla emocional

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro A REVIRAVOLTA

GALICIA

14 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

En las últimas autonómicas gallegas, las del 2009, los candidatos a la presidencia de la Xunta todavía intentaban ganarse el favor del elector prometiendo gastar, en lo que fuera, en obras, en instalaciones, en servicios, sin reparar mucho en el dispendio. Es lo que estaba acostumbrada a hacer una clase política que medía el progreso por el número de puntos de luz y por la cercanía de los plazos para las grandes infraestructuras.

Eran los tiempos en que Touriño prometía AVE gallego para este mismo año, el 2012, en que Quintana hablaba de crear una red de centros Castelao por todo el mundo y en los que Feijoo prometía empleo y guarderías gratuitas para todos los menores de 3 años.

La crisis también cambió la forma de hacer política, por fortuna en muchos casos, pero con la dificultad añadida de que la austeridad no mueve un voto. Eso de decirle a la gente que no hay dinero para nada, que vendrán estrecheces y que la virtud en política reside en la aplicación rígida de estos principios no llena pabellones polideportivos ni hace agitar las banderitas.

El PP, al igual que los demás partidos, parecen haberlo testado ya, y por eso no es raro que el propio Feijoo pulsara ayer la tecla emocional y jugara con la pólvora del independentismo catalán con el único afán de remover las entrañadas del electorado perezoso, al que espera activar contra la amenaza que, en su opinión, supondría un Gobierno de alto riesgo constituido por soberanistas como Beiras o Jorquera.