¿Se acabó ir de pie en el tren?

Renfe habilita 3.700 plazas más los viernes y los domingos para los universitarios; pero la comodidad seguirá dependiendo de las tarifas


redacción / la voz

El tren es sin duda el transporte más popular entre los universitarios. Cientos de estudiantes utilizan este medio de transporte los viernes por la tarde para volver a sus hogares desde Santiago. Y los domingos, para retornar a la rutina de clases y exámenes. Renfe intenta mimar a una clientela que supone una buena proporción de la demanda en la línea Vigo-Santiago-A Coruña, la más utilizada en Galicia. Pero a pesar de reforzar las plazas -este año habilitará 3.700 más para estas franjas horarias más demandadas- son habituales las quejas de los estudiantes o de sindicatos ferroviarios por el número de viajeros que van de pie o viajan con más incomodidades.

El aumento de la oferta que acaba de decidir Renfe implica que los viernes haya 5.600 plazas (2.300 más que habitualmente) y los domingos, 4.700 (1.400 adicionales). Se trata de una oferta similar a la del año pasado y obliga a Renfe a poner prácticamente todo su material rodante sobre las vías.

Pero es evidente que estas medidas no tienen por qué acabar con los viajes de pie y las aglomeraciones, porque en este asunto intervienen otros factores. Renfe tiene dos tipos de tarifas en el eje atlántico. Una, denominada internamente tarifa cuatro, corresponde a los convoyes que realizan menos paradas, llegan por tanto antes a su destino y tienen reserva de asiento. Los de tarifa dos, en cambio, tienen más paradas, emplean por lógica más tiempo y no tienen reserva de asiento. La diferencia de precio en el itinerario Vigo-Santiago, por ejemplo, es de casi dos euros por billete y, en tiempo, de un máximo de 22 minutos.

Más plazas que asientos

Los trenes que hacen los viajes más largos admiten un nivel de venta superior al aforo de plazas con asiento, como sucede en los trayectos de cercanías de ciudades como Madrid o Barcelona. En estas ciudades se asume con normalidad viajar de pie. Pero la diferencia estriba en que los trayectos en el eje atlántico no son técnicamente de cercanías, sino de media distancia. Y los usuarios aceptan de mal grado estas incomodidades.

Renfe suele reforzar estas franjas horarias punta con trenes R-599 en doble composición, que pasan de las 180 plazas a 360. Pero por diversas circunstancias, a veces, la frecuencia en la que se dispone este refuerzo no es la adecuada y eso genera problemas. Y ello a pesar de que Renfe sustenta este aumento de oferta en la experiencia de otros años.

La operadora pública también quiere aprovechar la apertura del curso universitario para tratar de aumentar la demanda en los servicios de alta velocidad Avant entre Santiago y Ourense, cuyos precios se igualaron recientemente con los de media distancia convencional. Los descuentos con bonos en este itinerario pueden alcanzar el 58 % y Renfe espera que la duración del viaje -38 minutos- anime a muchos estudiantes ourensanos a viajar diariamente a Santiago en vez de alquilar allí un piso.

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