A un paso de cambiar el mundo

GALICIA

06 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando uno se remonta a los años 2007 (estallido de la burbuja de las hipotecas basura) y 2008 (quiebra de Lehman Brothers) se da cuenta de la ingenuidad con la que se analizaba la crisis económica más profunda y larga que haya vivido Occidente. Nada es lo que era. Los banqueros no están bien vistos; la pobreza es una situación al alcance de la mano de cualquiera; el control del déficit público se ha convertido en una conversación que ameniza la cola del supermercado y, sin exagerar, una tertulia de amigos; productos de alta sofisticación como las participaciones preferentes son conocidos hasta por los ciudadanos de los pueblos más recónditos de la Unión Europea.

El mundo ha menguado, y con él los salarios. La encuesta de Sondaxe lo pregunta directamente:

¿Usted gana más o menos dinero que en el 2008? El 63,6 % de los encuestados contestan que sus ingresos mermaron y un 22 % aseguran que los mantienen. La suma de ambos porcentajes alcanza un abrumador 86 %, en números redondos. Es decir, la práctica totalidad de la población sufre la angustia de la crisis, y con mucho sentido común la mitad de los encuestados han optado por rebajar su gasto en ocio. No se podía esperar menos. Prácticamente todos somos más pobres, y prácticamente todos nos ajustamos el cinturón eliminando aquel gasto que pudiera considerarse superfluo.

Es curioso comprobar, sin embargo, cómo el 7 % de los encuestados aseguran que ganan más dinero que en el 2008, y un 3,4 % dicen que ha aumentado su consumo en cines, teatros, copas, restaurantes. ¿Quiénes se reflejan en ese 7 %? ¿Cómo visten? ¿Tienen ojos azules, negros? ¿Cómo han conseguido escabullirse de la pestilente recesión que se pronostica que se prolongará todavía entre dos y tres años más? No importa. Miremos a la mayoría, y pensemos que tomar conciencia de las razones de nuestra actual pobreza será el primer paso para cambiar el mundo.