Futuras mamás lamentan el poco apoyo de empresas y Administración
14 may 2012 . Actualizado a las 10:21 h.Una situación económica convulsa, reducción de las medidas de conciliación de la vida laboral con la familiar, y la amenaza del paro. Incluso así, hay embarazadas en Galicia. Pero son conscientes de lo que hay. En el centro de salud de Fontiñas, en Santiago, terminan las clases de preparación al parto. Casi todas son primerizas. Pero la edad media no es baja. Hablan Teté González, Kim Segarra y Lucía López.
¿Es un buen momento para tener un hijo? «No, absolutamente, no». Lo dice Olga Liñares, que prefiere no salir en la foto. Eso sí, no tiene ninguna objeción a explicar cuáles son las dificultades a las que se enfrentan las parejas que deciden tener familia. «En mi caso, al menos, no tenía muchas opciones de encontrar trabajo, así que dijimos, bueno, pues a quedarnos embarazados». Tampoco es que el paro fuese el motivo, «sino que ahora o nunca», remarca.
Teté González, con 39 años, se vio en la misma situación. «Es que si no, no lo haces nunca, llega un momento en el que se te pasa la edad». Es optimista, a su manera, claro. «Ha habido situaciones peores, la revolución industrial, la lepra..., tampoco nos vamos a poner a pensar en eso», afirma. Olga insiste: «Ahora ya sabemos los males que nos pueden sobrevenir; superado esto ya no puede venir nada peor».
El principal problema que encuentran es la conciliación y las pocas facilidades que empresas y Administraciones públicas ponen cuando una trabajadora se queda embarazada. No hay sustituciones, por lo que los compañeros deben asumir la carga de trabajo. La reforma laboral empeora aún esas condiciones, y las escuelas infantiles son caras y ofertan pocas plazas.
Un apoyo ficticio
En el caso de Teté, Kim y Lucía, la primera trabaja en la Administración pública y las otras dos en empresas privadas, en sectores muy similares, una consultora y una asesoría. Kim es quien asegura que ha recibido más apoyo por parte de su empresa en esta nueva andadura que asume con su pareja. Las otras dos no han encontrado gran respaldo. «No es un problema de pública o privada, es una cuestión de personas», dicen.
A estas primerizas les molesta que se insista tanto en fomentar la natalidad, con discursos teóricos que no se acompañan de medidas reales. «Mira a los países nórdicos -interviene la pareja de Teté-, tras el último año de universidad firman contratos de cinco años, por eso son madres a los 25», explica el joven.
Dos niños y una niña
Pese a que se muestran pesimistas, se les ilumina la cara al preguntarles qué van a tener. Lucía, de 32 semanas, una niña, Carla. Kim, de 29, un niño, Lluc. Teté, de 29, también niño. Aún no ha decidido el nombre. ¿Repetirán? A Kim le apetece tener dos, y las otras dos jóvenes no lo descartan. Olga sí. Quizás cuando las aguas se calmen, se lo replantee. De momento, cuatro nuevos bebés en camino