Interesantes iniciativas esta poniendo encima de la mesa Fomento para intentar racionalizar el espacio aeroportuario español, como pensar en cerrar alguno de los 49 aeropuertos de la red de Aena. Es una decisión a aplaudir en los casos donde el movimiento de pasajeros y aeronaves es escaso, nulo o inexistente, pero Galicia no debe ni puede formar parte de ese escenario. Al contrario, complementar las tres terminales convertiría nuestra aparente debilidad en fortaleza. Pero eso obliga a cambiar el modelo de gestión actual politizado, localista y descoordinado por uno profesional, coordinado, racionalizado y orientado al usuario. La gran pregunta es ¿y cómo?
Pues paralizando inversiones no necesarias, invirtiendo y coordinando la promoción turística de Galicia donde tengamos rutas o las estemos negociando, eliminando el modelo de subvención directa por el de riesgo compartido, reforzando los destinos Madrid y Barcelona en los tres aeropuertos con 6 u 8 frecuencias diarias, completando el resto de rutas nacionales entre los tres con frecuencias diarias, horarios y precios adecuados, concentrando los vuelos internacionales y transcontinentales en Santiago y los internaciones de conexión vía hub en Vigo y A Coruña. Y, cómo no, mejorando la accesibilidad de los gallegos a nuestros aeropuertos por tren y autobús. Todo ello nos permitiría tener un movimiento anual en torno a los cinco millones de pasajeros, de 20 a 30 destinos, y una Galicia mas conectada y competitiva para el ocio y los negocios.