Los vecinos critican verse obligados a desplazarse a Pontevedra o Sanxenxo
08 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Con media docena de farmacias, la medida de privar a Poio de las guardias nocturnas ha generado un enorme malestar e inquietud entre los vecinos, pero no tanto entre los responsables de los establecimientos. Estos últimos obviaron pronunciarse y se remiten al posicionamiento oficial del Colegio de Farmacéuticos de Pontevedra: esto es, que se ha buscado adaptar la oferta a la demanda y que Poio carece de un servicio de urgencias.
«Había noches que, en el mejor de los casos, venían tres personas», apuntó el empleado de uno de estos negocios. No obstante, reconoce que no es lo mismo una farmacia situada en la zona de A Barca, que está separada de Pontevedra por el puente del mismo nombre, que cualquiera de las situadas en Raxó, Campelo o Samieira, donde los usuarios se ven obligados desde el 1 de enero a utilizar el coche para acudir a la capital provincial o a Sanxenxo.
Maricarmen tiene en la última de estas farmacias su referencia. Al igual que otros residentes, lamenta que se vinculen las guardias nocturnas con la existencia o no de un servicio médico de urgencias en el término municipal: «Tengo un bebé y toda madre sabe que hay noches en las que tienes que acudir a una farmacia, pero no así a un PAC o a un hospital».
«Si vas a una farmacia por la noche es por una urgencia. No es para comprar tiritas. Si quitan este servicio están diciendo que no es importante», remarcaba, por otra parte, Goyo Velasco a las puertas del establecimiento localizado en A Barca.
Manuel Dios, asimismo, aludió a una de las cuestiones recurrentes que exponen los vecinos de Poio para criticar la medida: «Desde ahora si tengo que ir de noche me causará trastornos porque tendré que ir a Pontevedra, donde creo que solo hay una farmacia de guardia para toda la ciudad y ahora también para Poio». De hecho, algunos negocios de este municipio ya informan a sus clientes de cuál es la farmacia más cercana que permanece abierta en la ciudad del Lérez a partir de las diez de la noche.
También para Goyo Velasco, el principal problema pasa a ser la distancia a la que quedarán las de guardia nocturna, «que es muy larga. Estamos hablando de que un vecino de Combarro se va tener que desplazar mucho porque le pilla, más o menos, en el medio de Poio».
En otros casos, como es el de Mario Fontenla, los vecinos se muestran más comprensivos con la decisión, aunque no obvian esa cuestión. «Va a ser un poco complicado. No es que me parezca mal, es que creo que va a ser dificultoso tener que ir a Sanxenxo porque está lejos. Hay que tener coche», apunta.
«Si quitan este servicio están diciendo que no es importante»