La mujer dice que aún nadie le explicó por qué se le quitó su vivienda
07 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.En el balcón de la vivienda, situada en la calle Rosalía de Castro, en Pontevedra, siguen colgadas pancartas blancas. Tienen escrita la misma palabra que entonces: «Injusticia». Resisten, más o menos, el paso de los inviernos y del tiempo: porque desde que María Isabel Crespo Meis fue desahuciada de su casa junto a su hija han pasado ya algo más de tres años. Aquel 19 de noviembre del 2008 acaparó la portada de La Voz: ella y parte de su familia trataron de resistirse encadenándose a ese balcón, pero acabó siendo sacada en volandas por la Policía Nacional y con una crisis de ansiedad. Las imágenes del dramático desalojo recorrieron ese año toda España. Antes de que se produjese, la mujer se había negado varias veces a abandonar voluntariamente su casa. Tan solo un día más tarde de ser sacada a la fuerza decía: «Me han truncado mi vida, mi presente y mi futuro». Ahora cuenta cómo ha afrontado un desahucio que, afirma, nunca llegó a intuir.
«Todavía hoy tengo pesadillas. Me han cerrado todas las puertas y me han hecho mucho daño, mucho. Aquello que vivimos se queda para toda la vida. La forma en la que sacaron a mi hija...», recuerda. «Un día recibo por sentencia que se me echa a la calle, sin más. Te embargan una propiedad y ni te enteras». María Isabel, que entonces, ya separada de su esposo, vivía con su hija, de 13 años, sigue manifestando actualmente que todo se debió a «la mala tramitación de un abogado», el mismo que también representaba a su marido. En el 2004 se dictó una orden de embargo contra este último, y desde entonces, dice María Isabel, ni a sus manos ni a las de su expareja llegaron las notificaciones pertinentes. Hasta que perdió todo. «Me enteré de que mi casa había sido subastada y vendida dos años después de que ocurriese. Yo era la que seguía pagando la hipoteca, aunque estaba a nombre de los dos», asegura.
Desde aquel 2008, la pontevedra ha iniciado un largo camino en busca de justicia: «Mandé un recurso al Tribunal Constitucional, la única vía que me quedaba, después de haber denunciado ya a jueces y abogados ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia». Cree que «este procedimiento no tiene ni pies ni cabeza» y continúa luchando. «Sé que en esta esquina de la calle hay puestos muchos intereses y quizás por ahí venga la cosa», valora. Solo tiene un objetivo: «A mí, hoy en día, todavía nadie me ha dado una explicación válida de lo que ha pasado, no lo sé. Que lo hagan».
La vida, después
Cuando María Isabel fue desahuciada llevaba ocho años pagando la hipoteca, «con una niña, sacrificándola a ella, ahorrando en cosas..., y que luego de dos años te digan que ya no era tuyo...». Una vida independiente entonces y una dependiente ahora, ya que reside con sus allegados, «justo al lado de la que era mi casa, porque el edificio es de mi familia». Las secuelas siguen: «Estuve un año de baja por shock psicológico, y continúo a tratamiento. Tengo miedo, sí. Porque yo no he hecho nada y no he podido defenderme. Si me hubieran desahuciado porque la vida me fue mal y no podía pagar... lo asimilaría de otra manera. ¿Pero qué pasa con todo el sacrificio hecho? La única que he pagado esto he sido yo y espero una explicación. Si hay un culpable, y es el abogado, que lo pague. Yo lo que espero es sentarme delante de un juez y que alguien me explique algo de lo que ha ocurrido conmigo, que me escuchen».
El día a día cambió. «No levanto cabeza. Todas mis cosas, toda mi vida, están encerradas bajo llave en el bajo. Mis plantas, también allí, se han muerto. Tampoco puedo pasar a un cachito de tierra que tenía», dice María Isabel. Pero piensa seguir luchando, como pueda: «Todo va despacio, pero todo llegará». Un promotor había adquirido la vivienda en aquel momento, pero sigue vacía. «Aquí no va a entrar nadie. Si se diese el caso me tendrían que volver a sacar. Ya no creo ni en la autoridad ni en el poder, y de mi casa no me voy a mover. La defenderé con uñas y dientes y si me quieren llevar presa, que me lleven», asegura.
QUÉ FUE DE m.ª isabel crespo, la pontevedresa que se encadenó para evitar su desahucio