Feijoo bromea con Currás y Farjas, y sus conselleiros no dan pistas del futuro
31 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.No los citó para una cena de tomad y comed, de pan y cáliz. Pero quiso el azar que Feijoo coincidiese ayer, justo ayer, en un mismo acto con casi todos sus apóstoles: nueve de diez. Ocurrió con motivo de la ceremonia de traslación de los restos del Apóstol, de buena mañana en una gélida Compostela, solo unas horas después de que hubiese trascendido que a dos conselleiras les quedaba un telediario en Galicia y a algún otro, tal vez, apenas un puñado. Así que, sin buscarlo nadie, el primer Gobierno gallego tras el bipartito de Touriño y Quintana se hizo, prácticamente en pleno, una última foto, participó en su última procesión, asistió a su última misa, compartió su último cóctel. Luego, después de 200 minutos juntos donde incluso cupieron abrazos y guiños, muchos se dijeron hasta luego y los demás, adiós, hasta Madrid. «Me dejan por otro», bromeó, en alusión implícita a Mariano Rajoy, el presidente de la Xunta para despedirse de Pilar Farjas y Marta Fernández Currás.
A la cita de cada 30 de diciembre con el Santiago patrón acudieron todos los miembros del Gabinete salvo la titular de Traballo e Benestar, Beatriz Mato, quien no compareció por motivos familiares. Ella se ahorró lo que sus compañeros no pudieron: ser abordados por la prensa, mientras uno a uno iban accediendo al Obradoiro, para que se pronunciasen sobre un par de nombramientos que en ese momento aún no habían sido oficializados y acerca de una crisis de gobierno, la que prepara Feijoo, aún hoy en ciernes.
Aunque todavía quedan pedreas por salir del bombo de la Moncloa, tanto la responsable de Pesca, Rosa Quintana, como el de Medio Ambiente, Agustín Hernández, negaron con rotundidad que lleven billetes de esa lotería. Lo dio a entender también el de Medio Rural, Samuel Juárez, al cual se le habían atribuido décimos para el sorteo.
Con evasivas, de los cambios por venir en lo doméstico se cuidaron mucho de no hablar el titular de Educación, Jesús Vázquez, y el de Presidencia, Alfonso Rueda. Al igual que otros dos cuyos nombres suenan para quedarse sin silla o bien ocupar una diferente: los conselleiros de Industria, Javier Guerra, y Cultura, Roberto Varela, los únicos que entraron -menudo es el destino- juntos en la plaza.