«Aquí teño toda a miña vida»

Patricia Blanco
patricia blanco REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Residentes en casas ruinosas o muy antiguas se resisten, como el hombre de 94 años muerto en Ourense tras un desplome, a abandonar sus viviendas

05 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Las tareas de limpieza tras el desplome de un edificio ruinoso en Ourense que causó la muerte de un hombre de 94 años seguían ayer. Vivía solo. El suceso recupera una situación a la que no son ajenos los concellos gallegos: la existencia de casas antiguas, algunas en ruinas, que corren riesgo de caerse parcial o totalmente, causando daños a sus inquilinos, si los hay, o a los viandantes.

Celia Pastoriza vive en la zona de Vioño, en A Coruña. Amable, enseña su casa. «Quen lle dera a moitos vivir nunha así. A miña ten alcantarillado e todo», exclama. «Ai, quen sabe», dice primero sobre si la vivienda puede caerse un día, pero al momento asegura que no cree que ocurra. «Vin para aquí no 1953 e xa estaba feita, non toda», apunta. Sí admite que, habiendo temporal, el techo de la cocina se va con facilidad. Y que hace algún tiempo su casa se incendió: «Un curtocircuíto, porque daquela a instalación ía por dentro da madeira». No tiene miedo. «Nada que roubar teño», ríe. Celia vive sola, pero recibe todos los días la visita su nuera o su hijo. «Ela é a que limpa, que eu vexo moi pouco», añade. Sobre su edad, dice: «Nacín no 1935, bota contas. Mira, aquí teño o meu sofá, a miña televisión, aquí teño toda a miña vida». No se irá. Por nada.

En la zona del Orzán, también en A Coruña, se pueden ver numerosos edificios viejos, protegidos con redes o llamativas estructuras. Sigue quedando algún inquilino. Generalmente, gente de cierta edad que no desea irse. La situación afecta a la zona. María del Carmen, propietaria del edificio número 18 de la calle Vista -tiene alquilados los pisos- sufre algunos problemas (como humedad en el bajo) ocasionados por el número 16, con andamios en el exterior para una supuesta rehabilitación. «Se suben a ellos y todo, un peligro», explica. «Tengo también puestas varias denuncias por el vandalismo que hay aquí. Ruido hasta las cuatro de la mañana y grafitis por todo. Pintamos la fachada cada dos semanas. La gente tiene miedo, primero por eso, y después porque, al salir al portal, te puede caer cualquier cosa de estos edificios ruinosos».

Un registro

A nivel autonómico no existe un registro de casas en ruinas o en riesgo de desplome, explican desde la Xunta. «Primeiro, é responsabilidade do seu propietario. Logo, a declaración dun expediente de ruína é competencia municipal», apuntan. Esos datos los maneja, pues, cada concello. Ellos tienen que velar por la conservación y rehabilitación de tales inmuebles. Existe la posibilidad de que, estando vacíos y muy deteriorados, los expropien. Pero, según están las arcas, resulta casi imposible afrontar ese gasto. Es un proceso complicado y un problema no menor: en Vigo, por ejemplo, se han tramitado en el último año 45 declaraciones de ruina; en Pontevedra, 22 desde el 2007; y en Ferrol (datos del 2010) existen casi 80 edificios del casco histórico con riesgo de derrumbe. Abundan en Betanzos y hay algunos en Barbanza y Monforte, entre otros puntos.