Feijoo asume un retraso de 15 años y apela al consenso político en un documento que recoge el legado del bipartito
17 dic 2010 . Actualizado a las 09:39 h.El dilatado proceso de gestación de la que será la principal herramienta jurídica para ordenar el territorio gallego frente a la proliferación de asentamientos dispersos entró ayer en la fase previa a su puesta en servicio, que deberá esperar como mínimo a marzo próximo. Tres lustros después de iniciar los trabajos, y con una demora de siete años sobre el plazo que estableció la Lei do Solo del 2002, el Consello de la Xunta aprobó de forma provisional las directrices territoriales, que ahora remitirá al Parlamento para su debate con la idea de concitar un consenso político que refuerce el modelo organizativo del país que proponen y garantice su continuidad.
Pensando en ese pacto por el territorio, Feijoo destacó que el hilo conceptual del trabajo que avanzó el bipartito se mantiene en unas directrices que preservan el dibujo de dos grandes regiones urbanas, A Coruña-Ferrol y Vigo-Pontevedra, pero que traslada a las ciudades y concellos implicados la iniciativa sobre su posible conversión en áreas metropolitanas. La Xunta entiende que son debates distintos. De hecho, la diferencia más visible del nuevo documento respecto al que trazó el anterior Gobierno es el cambio de denominación de esos espacios que encabezan la jerarquía de asentamientos. Lo que el bipartito identificó como metrópolis Ártabra y de las Rías Baixas son ahora regiones urbanas, en una apuesta por distanciar las directrices como instrumento de organización territorial del debate sobre la división administrativa en áreas metropolitanas.
Al término del Consello, el responsable de Medio Ambiente, Agustín Hernández, abundó en esa diferenciación. Pero apuntó que, como instrumento de planificación, las directrices permitirán «facer unha reflexión» sobre unas áreas metropolitanas cuya articulación, recalcó, está sujeta a la voluntad de las ciudades y de los concellos limítrofes.
Hernández señaló que el documento no impone un modelo a los ayuntamientos, sino que respeta la autonomía municipal. Valoró que los concellos tienen en las directrices un «punto de apoio» para su planificación.
Feijoo, que reconoció que llegan con 15 años de retraso, enfatizó la apuesta por superar el país disperso y avanzar en esa idea de ciudad única. «Fixemos unha Galicia difusa. A gran cantidade de decisións que se tomaron de forma illada nos converteron nun lugar que podíamos denominar unha cidade difusa, e agora temos que buscar e solventar o tempo perdido para construír unha cidade única e policéntrica», proclamó.
El PSdeG respondió a la llamada al consenso pidiendo a Feijoo que recapacite sobre una política «demoledora» que ha recortado la protección del territorio con «movementos especulativos». Teresa Táboas (BNG) acusa al PP de no abordar las directrices «baixo unha perspectiva de país».