La letra y el espíritu del pacto

GALICIA

14 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

A la vista está que tanto la Xunta como Fomento asumen finalmente que los pactos no están hechos para morir por su letra, sino para seguir manteniendo vivo su espíritu. Porque el acuerdo del Obradoiro que Blanco y Feijoo suscribieron en julio del 2009 no tiene nada que ver con lo que ayer negociaron en la sede del ministerio en Madrid. Lo que iba a ser una simple licitación de las obras de los tramos pendientes en la frontera con Zamora se ha convertido en la primera gran concesión ferroviaria que surge para paliar la imposibilidad de acometer estos proyectos por la vía presupuestaria habitual. Lo que iban a ser algo más de 3.000 millones serán finalmente cerca de 6.000, pues habrá que incluir los intereses de los préstamos para financiar el proyecto y el canon de mantenimiento hasta el 2040. Lo que iba a depender de la gestión del Gobierno de Zapatero condicionará la política presupuestaria de al menos seis Ejecutivos, entre los que por pura probabilidad habrá alguno del Partido Popular.

Con la que está cayendo y con la posibilidad cierta de que se acometa una obra que pocos Ejecutivos priorizarían en estas condiciones, resulta anecdótico discutir si se ha sido infiel a la letra del pacto al constatar que la licitación efectiva -la que se publica en el BOE- no se producirá hasta el primer trimestre del 2011 y no antes de que termine este año. El anuncio del contrato en el Diario Oficial de la UE en diciembre es un simple aviso para las empresas comunitarias interesadas. Pero indica que la contratación está a la vuelta de la esquina. Y eso siempre es esperanzador, aunque solo sea el inicio del proceso y no la licitación pura y dura.

Al margen de los meses de retraso que pueda haber acumulado una licitación mucho más compleja que la que Feijoo y Blanco pactaron ante la catedral de Santiago, el propio ministro reconoció que la obra deberá ejecutarse en tiempo récord. Aquí al lado, entre Santiago y Ourense, hay un eje de alta velocidad que no estará listo hasta finales del 2011 a pesar de haberse iniciado en el 2005. El nuevo acceso a Galicia, más complejo, tendrá menos de cinco años de plazo. Por eso será relevante que la adjudicación del contrato no se retrase mucho. Pues será entonces cuando empiece la cuenta atrás.