José Antonio Senín reconoció ayer ante una jueza pontevedresa que el atraco con secuestro que denunció haber sufrido en el 2008 fue una burda patraña.
30 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El desenlace de una de las investigaciones más insólitas que ha llevado a cabo la Guardia Civil en la provincia de Pontevedra en los últimos años, la del supuesto secuestro exprés sufrido en diciembre del 2008 por el interventor de una sucursal de Caixanova en A Estrada para consumar un robo en la entidad, se conoció ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de Pontevedra. José Antonio Senín reconoció ante la jueza que todo fue una patraña al aceptar una pena de año y medio de prisión por un delito de hurto agravado, así como asumir el pago de una multa por un segundo cargo de simulación de delito.
Fue un acuerdo a tres bandas, entre la Fiscalía, la defensa y el abogado de Caixanova, lo que hizo posible la pena y que, entre otras cuestiones, no se le imputase un robo, reseñan fuentes del ministerio público. A su favor jugó el hecho de que hubiese confesado lo sucedido, lo que le valió que le aplicasen una atenuante, pero, por el lado contrario, también se le atribuyó una agravante de abuso de confianza. Y no es para menos. El día en el que José Antonio Senín aseguró haber sido abordado por un encapuchado estaba realizando las labores propias del director, que, al parecer, estaba de vacaciones.
Así comenzó una historia de película que tuvo como coprotagonista a un segundo individuo. Según indicaron fuentes próximas al caso, este presunto compinche estaba también encausado, si bien no trascendió si en su caso se llegó a algún tipo de acuerdo.
Senín relató entonces a las fuerzas del orden que, a punta de cuchillo, fue obligado a dirigirse a su puesto de trabajo. Además, le pesaba una segunda amenaza, la que implicaba la existencia de un segundo ladrón que estaría vigilando su domicilio para actuar si no aceptaba colaborar.
Ya en el banco, el asaltante se habría hecho con un botín que superaba con creces los 100.000 euros -algunas fuentes aludieron ayer a algo menos de 152.000-, cantidad con la que deberá indemnizar a Caixanova. Según su relato de aquellos días, el ladrón lo dejó atado y amordazado, por lo que solo pudo recabar auxilio cuando logró liberarse.
Ayer quedó definitivamente claro que todo fue un engaño que trataba de ocultar la sustracción de ese dinero.