La Xunta elimina los furanchos, restaurantes no regulados

El Gobierno gallego modifica la Lei de Turismo del bipartito.Bares y hoteles podrán cambiar sus precios sin notificárselo a la Xunta.


santiago/ la voz.

Los establecimientos de hostelería de la comunidad gallega podrán modificar sus precios sin comunicárselo previamente al Gobierno gallego. Esta es una de las principales novedades de la reforma de la Lei de Turismo emprendida por el Ejecutivo de Feijoo y cuyo objetivo es dotar al sector de una mayor flexibilidad para atender una demanda en constante cambio, tal y como precisó ayer en Santiago Roberto Varela, conselleiro responsable de esta área. La eliminación del deber de sellar los precios hoteleros ante la Administración es una de las decisiones adoptadas para aplicar la normativa comunitaria y una vieja demanda del sector. Los negocios, no obstante, deberán mantener visible la lista a los usuarios. La reforma de la ley gallega supondrá la eliminación de otro trámite. Los propietarios de establecimientos ya no tendrán que inscribirlos en el Registro de Empresas y Actividades Turísticas, un proceso que se hará de oficio. Varela precisó que para la apertura de un hotel, bar o restaurante ya no es necesario contar con una autorización turística administrativa. Polémica y tradición La reforma de la ley ahora en vigor, una norma impulsada por el bipartito en el 2008, dedica un apartado especial a las empresas de restauración. El cambio de mayor calado es que se elimina la controvertida figura de los furanchos, establecimientos tradicionales que habían generado la aversión de muchos empresarios del sector, que veían en este modelo de negocio una competencia desleal. Carmen Pardo, secretaria xeral de Turismo, precisó ayer en Santiago que a partir de ahora habrá solo tres categorías: restaurantes, bares y cafeterías. La responsable de la Xunta aclaró que los furanchos que quieran continuar con su actividad deberán acogerse a una de estas tres modalidades. De lo contrario, «la actividad será declarada como competencia desleal, por lo que podría ser expedientada». En relación a los furanchos, Carmen Pardo argumentó que «carece de sentido dar cobertura legal a algo que es alegal». El anuncio de la Xunta provocó una rápida respuesta en las filas nacionalistas. La diputada Carme Adán lamentó el afán «revanchista y revisionista» del Ejecutivo de Feijoo por tumbar una ley con solo dos años de vida y que había sido consensuada con el sector. El BNG recordó que los furanchos fueron regulados mediante decreto y que la decisión de la Xunta supone una vuelta al pasado, al colocar en una situación de ilegalidad a unos establecimientos que gozan de una gran tradición en Galicia y que despertaban el interés de los visitantes. Cambio de marca Otra de las novedades es que, al contrario de lo ocurría con la ley del 2008, la Xunta, a través de la Consellería de Cultura, no desarrollará ninguna marca de calidad turística única propia de Galicia y empleará la ya implantada a nivel nacional e internacional que cuenta con gran arraigo: la letra Q. Este es otro de los asuntos que desató ayer las críticas de la oposición. Los nacionalistas ven en este paso un ataque más a la identidad gallega y la pérdida de un elemento que permitía diferenciar a esta comunidad como destino turístico. Carme Adán se refirió ayer a este asunto como una «perda histórica para promocionar Galicia» en todo el mundo.

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