Un trote de lujo para conquistar el lejano oeste compostelano

Por Patricia Blanco, corresponsal

GALICIA

Once jinetes de Irlanda, Brasil y Andalucía cubrieron a caballo, y sin las penalidades inherentes al peregrino, el tramo que separa O Cebreiro de Santiago por 1.700 euros

23 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Había que esperar un tiempo prudente para saber si lo lograban. Y sí lo hicieron. A un ritmo de 6 kilómetros por hora (unos 35 al día), varios jinetes de diversos países cubrieron las tierras que separan O Cebreiro de Compostela a golpe de trote equino para conquistar así el lejano oeste del Apóstol.

Conquistar en el mejor sentido de la palabra, porque lo que tratan es de llevarse consigo todas las sensaciones que sigue proporcionando, a pesar de los años pasados y los muchos cambios, un camino milenario. Es una peregrinación apta para todos, pero, a menudo, no al alcance de cualquiera.

Hace tan solo unos días, esos once peregrinos de Irlanda, Brasil y Andalucía cenaban en el Hotel O Cebreiro, con la mesa presidida por Marcelino Pumar. Él ostenta el título de Caballero de la Orden del Camino de Santiago y lleva más de una década organizando estas rutas a caballo para llegar hasta el Apóstol. El matiz está en que sus peregrinos no portan el halo depauperado del caminante simbólico, sino unas buenas espuelas, varios días en el bolsillo para el viaje y las ganas de vivir esas jornadas gozando de los restaurantes de mejor atención y los paradores más cómodos. Partieron «con ilusión» y aventurados.

Pumar Martínez es el propietario de la casa rural y centro de turismo ecuestre O Castelo (Ponte Caldelas) y, además, uno de los pioneros en la realización de los caminos de Santiago de esta manera. Él mismo se encarga de los detalles.

A caballo regalado...

El dicho dice que a caballo regalado no se le miran los dientes, pero en este caso no es aplicable, porque, tal y como explicaba Marcelino, «son cabalos de raza hispano-árabe, españois, algúns cruzados, pero todos moi resistentes». Los jinetes y futuros peregrinos los pudieron admirar, como toma de contacto, en la noche que pasaron en O Cebreiro. Marcelino es quien facilita los animales, que se llevan hasta el punto de salida en el transporte correspondiente. Pero la cosa no se queda ahí, porque Pumar tanto ejerce de guía gastronómico (del Cebreiro les recomendó el queso típico y el membrillo casero de Pilar), como de historiador y topógrafo de lo que se va viendo con el correr de los trotes; «Son moitos anos facendo o Camiño».

En régimen de todo incluido, esta ruta a caballo desde O Cebreiro les costó unos 1.700 euros a cada uno (sin incluir los gastos de avión o similar hasta el lugar de recogida).