Último gran golpe a los narcos

GALICIA

La Audiencia Nacional da por concluida la investigación de la operación Giga contra los narcotransportistas gallegos, que tenían a mafiosos como socios

27 abr 2010 . Actualizado a las 02:02 h.

Con el auto de procesamiento dictado hace escasas semanas contra la rama gallega de la organización de narcotransportistas desarticulada en febrero del año pasado en la denominada operación Giga (Aduanas la rebautizó como Jirito), el juez Ismael Moreno, titular del Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, ha dado por concluida la investigación judicial del último gran golpe asestado por los servicios antidroga a los narcotransportistas gallegos

El alijo de 4.591 kilos de cocaína, con una pureza del 72%, ocultos en 180 fardos y cuyo valor, según tasación pericial, era de 161.153.664 euros, fue confiscado el 26 de febrero del pasado año a bordo del pesquero Doña Fortuna , de pabellón venezolano, a 800 millas de Las Palmas, y es el último -al menos que se sepa- que le han confiado los colombianos a los gallegos, socios preferentes en otros tiempos.

La investigación conjunta de los servicios antidroga gallegos e italianos -los españoles participaron en reuniones celebradas en Génova- sacó a relucir por primera vez la colaboración de los narcos gallegos con la Camorra napolitana, una organización mafiosa que junto con la 'Ndrangueta calabresa, se ha hecho con el control del negocio de la cocaína en Europa.

La pretensión de las italianos, según fuentes conocedoras de los pormenores de la investigación, era que la parte del alijo que era para ellos, más o menos la mitad, fuese recogida en el buque nodriza, Doña Fortuna , por lanchas rápidas aportadas por gallegos e italianos y lo acercasen a sus costas, pero los gallegos, que eran los que tenían los intermediarios con los suministradores colombianos de la mercancía, consiguieron convencerlos de que era inviable por los controles electrónicos existentes en el Estrecho.

¿Punto final?

Fuentes de la investigación precisan que esa fue una estratagema de los gallegos para no perder el control de la operación y venderles el transporte por tierra hasta Italia. Todo ello llevó a los servicios antidroga españoles a abordar el nodriza en alta mar. ¿Punto y final para los narcotransportistas gallegos o punto y seguido? El tiempo lo dirá. En cualquier caso, nada volverá a ser como antes.