Borja Alonso regresa a sus orígenes

GALICIA

Tras unos años viviendo al límite, el Míster España 2005 se ha instalado en Vigo, se prepara para bombero y ha encontrado en el deporte su camino hacia la normalidad

26 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El año 2005 marcó un antes y un después en la vida de Borja Alonso, el vigués que durante esos doce meses lució la bufanda que lo acreditaba como el hombre más guapo del país. Cuatro años después, con dos balas en una pierna, una puñalada, una paliza y mil historias que contar, quiere romper con su imagen frívola e iniciar una nueva vida en su ciudad. El que fue Míster España se declara «mucho más maduro» y ha vuelto a sus orígenes.

A sus 28 años ha instalado de nuevo su residencia en Vigo, prepara oposiciones a bombero y ha encontrado en el taekuondo la estabilidad que buscaba y que confía le permita retomar su vieja vida.

«Hace unos meses me di cuenta de que toda la rabia que tenía por dentro me impedía disfrutar de la vida, volver a sonreír, ser yo mismo... En definitiva: ser feliz. Fue entonces cuando vi que tenía que cambiar, retomar mi camino en el punto en que lo dejé en el año 2005 y ahí he encontrado en el taekuondo la mejor vía, porque me da una estabilidad que durante estos cuatro años me había faltado», explica Alonso mientras pasea con su perro Cruz, un shar pei del que asegura es cien por cien fiel.

Antes de ser Míster España, Borja Alonso, cinturón negro primer dan, fue campeón de España de taekuondo en la categoría sub-21, y ahora que ha vuelto confía en serlo en la absoluta. El pasado sábado, el vigués volvió a participar en una competición. Fue en el Campeonato Gallego, que se celebró en Cedeira. Perdió el primer combate, pero las sensaciones fueron tan positivas que lejos de arrojar la toalla va a dar un paso al frente. «Desde que yo lo dejé han cambiado algunas normas, se han introducido los petos electrónicos... Además, fui a este torneo con solo dos meses de entrenamiento y perdí con Ramón Criado, que es subcampeón de Europa universitario. Pese a todo esto, me sentí bien y por eso voy a seguir y prepararme para tratar de volver a ser campeón de España», explica.

Borja Alonso pasea a diario por el parque de su barrio: «He vuelto a Coia, ando por los mismos sitios y no quiero cambiar mis hábitos», aclara consciente de que cualquier día puede encontrarse con alguno de los enemigos que no lo olvidan. Además de su fiel Cruz, lo acompaña su nueva novia, una guapa viguesa cuya identidad no quiere desvelar, pero de la que habla maravillas: «Es una persona ajena a todo ese mundillo en el que me manejaba y quiere seguir estándolo». Una mujer que dice le ayuda en el camino hacia sus metas. La más inmediata, las oposiciones a bombero: «Llevo meses preparándome, pero aún no sé cuando saldrán».

¿Y qué fue de aquel joven que, de repente, se encontró con la fama, y comenzó a meterse en problemas? «Está enterrado -aclara-. Tengo una nueva vida (o vieja, como se quiera entender). Ahora soy más maduro. Y lo que quiero es llevar una vida normal, con mi novia y con mis amigos, que al final son los de hace muchos años. Si me sale algún trabajo puntual en Madrid iré, pero poco más».

Amistades peligrosas

La amistad es algo que Borja Alonso asegura valorar al máximo y de la que dice había olvidado su significado. «Después de todo lo que hice y pasé, me di cuenta de que los amigos son los que conocí en el deporte, los que me trataban desde hace años. Cuando estás en el otro mundillo se te pega mucha gente, pero no hay más que historias que no me gustaban. Te juntas con gente que no te conviene y te metes en un mundo en el que te pueden pegar dos tiros a menos de nada. Y en mi caso no fue figurado», relata.

Para Borja, lo vivido es una experiencia por la que no quiere volver a pasar. «Son errores de juventud. Podía haber sido Míster España igual, pero afrontar las cosas de otra manera. Mi error fue irme a Madrid y vivir en un mundo que no era el mío. Ahora, aquí, en Vigo, quiero recuperar el tiempo perdido. Casi tengo 30 años y he alcanzado la madurez necesaria», dice mientras se prepara para ir al gimnasio. Porque, el deporte, el amor y la amistad son «los ingredientes» de su nueva vida.