El conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, no pudo evitar ayer las bromas y risillas con que fue recibido por sus colegas del Gobierno al sentarse en la silla de Feijoo para presidir por primera vez una reunión del Consello de la Xunta. El responsable de Presidencia, Administracións Públicas e Xustiza se consolidó como el vicepresidente de facto del Ejecutivo, capaz de reemplazar al presidente a todos los efectos. Incluso en sus regates en corto con los periodistas.
Rueda estrenaba ayer sus nuevas atribuciones a la par que el Diario Oficial de Galicia ( DOG ) publicaba el decreto mediante el cual Feijoo, que está de viaje oficial en Sudamérica, delegaba «o despacho da presidencia» en su conselleiro desde el día 3 hasta el próximo día 8.
Tanto desde el PP como desde la Administración autonómica coincidieron en enmarcar dentro de la «normalidade» el relevo provisional producido en la presidencia de la Xunta, aunque lo inédito de la situación propició que no pocas miradas se dedicaran ayer a escudriñar la labor de Rueda. «El Consello transcurrió igual que con el presidente, o al menos muy parecido», manifestó una de las ocho personas que participaron en la reunión del Ejecutivo, mientras otro admitía que tuvo que aguantar alguna broma, que en todo caso Rueda «supo encajar bien porque el chico apunta maneras», valoró.
Ya en la rueda de prensa posterior al Consello, Rueda se explayó, quizás con los nervios del primerizo, desgranando los asuntos tratados en la reunión y, acto seguido, contestó a todas las preguntas de los periodistas: anuncio de huelgas en la enseñanza, fusión de las cajas o atención sanitaria de los emigrantes.
Al acabar la ronda, tuvo otro gesto patentado por el jefe, pues, a diferencia de Touriño, que huía por el foro, salió de frente para conversar con los periodistas, mientras estos lo animaban, también con guasa, con eso de prueba superada.