La Fegamp asegura que solo un nuevo Plan E con 8.000 millones haría posible la supervivencia en el 2010
17 ago 2009 . Actualizado a las 10:01 h.La caída en picado de los ingresos de los ayuntamientos -especialmente en lo que toca a su participación en los tributos del Estado: el 13% de IRPF, impuesto de sociedades, IVA e impuestos especiales- los ha abocado a una situación «malísima», en palabras del presidente de la Fegamp (Federación Galega de Municipios e Provincias) y alcalde de Ames, el socialista Carlos Fernández. Buena parte de sus homólogos regidores locales gallegos ya han asumido que tendrán que «deixar de prestar algúns servizos, porque non poderemos atendelos, xa que a meirande parte estamos perdendo ingresos».
En esta línea abunda el presidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Louzán, que lleva ya semanas advirtiendo sobre las dificultades que están teniendo muchos municipios gallegos para hacer frente a sus gastos corrientes, una situación que, en su opinión, se agravará en los próximos meses. En distintas comparecencias, el responsable del ente provincial aseveró que hay concellos que en los últimos seis meses han suspendido totalmente sus pagos a proveedores y que, salvo las nóminas, apenas pueden hacer frente a sus obligaciones económicas.
En Pontevedra la situación más grave, que podría definirse como «delicada», la sufren Moaña, Silleda, Ponteareas, Covelo y Cangas. Según distintas fuentes consultadas, este último acumula una importante deuda. Y en función de los cálculos ofrecidos, solo por la gestión de la basura Cangas adeuda a Sogama un millón de euros al año. Tampoco le salen bien las cuentas a la hora de gestionar la entrada de dinero, toda vez que las arcas locales deberían ingresar unos tres millones de euros al año en concepto de impuesto sobre bienes inmuebles, y solo reúne un millón. Su deuda se estima en unos 12 millones en solo un mandato. La compleja situación de estos cinco ayuntamientos afecta a unas 100.000 personas, un 10% de la provincia.
Programas de ahorro
Ante esta situación de crisis severa, numerosos concellos de Lugo, por ejemplo, llevan ya meses aplicando planes de ahorro que incluyen medidas tan básicas como juntar todos los seguros de los vehículos municipales, sustitución de bombillas, unificación de tarifas telefónicas, reducción de partidas para turismo, congelación de gastos de representación y de dietas...
La situación es mala pero aún puede ser peor -«será un ano negro, caótico», y vuelve a hablar Fernández- para el ejercicio próximo, en que no dispondrán del colchón de la liquidación (ajuste entre lo que se les adelantó y lo que finalmente se recaudó) positiva del Estado del 2007 que este año amortiguó sus problemas. La liquidación del 2008 será negativa, por lo que en el 2010 perderán dinero.
En Andalucía, apunta Fernández, «xa hai concellos nos que se está a falar de ERE e hasta de xubilacións anticipadas. O nunca visto no municipalismo».
Si no se remedia por parte del Gobierno central la situación económica a corto plazo con una revisión del modelo de financiación local, Fernández solo ve una salida transitoria para el 2010: reeditar el Plan E con 8.000 millones de euros de inyección para todos los municipios españoles. Por el momento, Zapatero solo anunció en el Congreso que dotará un nuevo programa con 5.000 millones para generar empleo con inversiones en sectores relacionados con las nuevas tecnologías.
Desde la Fegamp, ya han propuesto que este fondo estatal se amplíe hasta los 8.000 millones y que «do que lle toque a cada un ao menos un 25% sexa de dedicación libre, gastos correntes ou outro concepto calquera. Con esa ampliación e esa porcentaxe -explica Fernández- se garantizaría o nivel de inversión previsto cos 5.000 millóns».
Este tipo de fondos se reparten en función de la población, «non se complicaron nada, nin características do territorio, nin dobre lingua, nin dispersión poboacional», corrobora el alcalde de Ames, que recuerda que el primer Plan E (8.000 millones) tocó a entre 170 y 180 euros por habitante. «E iso levantounos a paletilla e sería a maneira de sobrevivir, provisionalmente, ao 2010», concluye.