Feijoo subraya que la modificación atiende las tesis de los alcaldes, que decidirán sobre la ampliación de granjas
10 jul 2009 . Actualizado a las 04:20 h.Feijoo lo prometió entre vacas frisonas, en el que fue de los actos más pintorescos y caricaturizados de su campaña electoral, y ahora inicia el proceso para llevarlo a la práctica. El Consello de la Xunta avanzó ayer el alcance del próximo borrador de modificación de la Lei de Solo 9/2002 con el que flexibilizará el urbanismo en los núcleos rurales, uno de los ámbitos en los que el marco normativo que aprobó el Gobierno Fraga suscitó más reticencias entre los alcaldes. El presidente explicó que el objetivo es facilitar la construcción en torno a los asentamientos actuales, pero «evitando a dispersión».
Para ello, el anteproyecto que la Xunta pretende aprobar en septiembre para que inicie su tramitación parlamentaria reformará 42 de los 237 artículos de la ley que, con el propio Feijoo como conselleiro de Política Territorial, ya fue revisada en el 2004 para subsanar rigideces que estrangulaban el medio de vida de los agricultores. Los aspectos cruciales de la nueva modificación afectan a la definición de núcleo rural, que se amplían de las dos actuales a cuatro: núcleo rural histórico tradicional, que recoge el que establece el marco vigente; rural consolidado, identificado como aquel en el que la consolidación de la edificación sea igual o superior al 50% de su superficie; rural no consolidado, con un grado de consolidación de la edificación entre el 33 y el 50%; y rural complejo, que se caracteriza por la concurrencia de características del núcleo tradicional y de cualquiera de los otros dos.
Feijoo defendió que esta tipificación permitirá «achegarse ao territorio e á tradición da construcción ben feita, da arquitectura tradicional galega e buscar desbloquear algúns problemas onde xa hai bastantes, como é o ámbito rural». Se trata, profundizó, de «facilitar as ampliacións dos núcleos rurais co compromiso de que esa facilidade supón que as edificacións se farán nos contornos deses núcleos».
Zanjar formas «paternalistas»
Pero la reforma que la Xunta presentará el lunes a la Fegamp también supone un guiño a los alcaldes, con la delegación en los concellos de las competencias de las concesiones de licencias para ampliar naves y establos. Feijoo, que enmarcó la revisión legislativa en las peticiones de los municipios, sostuvo que el Gobierno apuesta así por abandonar «posturas paternalistas» para pasar a la «colaboración leal cos concellos», en un momento de crisis del sector lácteo y agropecuario en el que, esgrimió, se hace necesario corregir «certas parálises».
En aras de agilizar la burocracia que rodea los procedimientos urbanísticos, la reforma legal propone reducir de tres a dos meses la tramitación de planeamientos, salvo el de aprobación definitiva, que se mantiene en un trimestre. También se recortará en un 60% el plazo de concesión de licencias para obras mayores, y en un 80% para reformas menores, y se potenciará la recuperación de la arquitectura rural y la conservación de los núcleos históricos tradicionales.