La capital castellanoleonesa acabará con su aislamiento al colocarse a solo una hora de Madrid, mientras que Ourense estará a menos de dos con los recientes cambios
26 abr 2009 . Actualizado a las 02:16 h.Zamora podrá ganarse en poco más de una hora dentro de dos años y medio. Una de las provincias más aisladas y despobladas, que junto a territorios como Teruel y Soria recordó que existía al Gobierno central, vivirá dentro de poco una gran revolución de movilidad, que tendrá repercusiones tanto en lo económico como en lo psicológico. A pesar de los retrasos denunciados por la Plataforma pro AVE de Zamora en algunos de los tramos que enlazan en Olmedo con la línea Madrid-Valladolid, el plazo del 2012, que ya es una quimera para los gallegos, podrá ser una realidad palpable para los zamoranos. Incluso es posible que el primer tren de alta velocidad llegue a finales del 2011 a Zamora, una ciudad situada en la ruta del nuevo acceso ferroviario a Galicia.
No obstante, el portavoz de la plataforma zamorana, José Marcos Fernández, maneja desde hace meses que la fecha más realista es el 2012, debido a que en algunas zonas las obras van a un ritmo más lento, especialmente en la zona más cercana a la capital y en el último tramo adjudicado. Además, una vez terminada la plataforma será necesario electrificar la línea y acometer las obras de seguridad y telecomunicaciones, cuyos proyectos ya han sido licitados para los 92 kilómetros entre Olmedo y Zamora.
Los tiempos previstos para esta conexión estaban en un principio estimados en 55 minutos, aunque últimamente el cálculo oficial pone a Zamora a una hora y 10 minutos de Madrid. No obstante, habrá que esperar a que el servicio esté consolidado, pues la línea que se está construyendo en paralelo a la vía actual estará preparada para alcanzar los 350 kilómetros por hora. Esta velocidad podrá alcanzarse cuando los sistemas de seguridad actuales se mejoren, pero lo cierto es que los AVE rara vez la superan en los recorridos que ya están en marcha.
En cualquier caso, para una ciudad como Zamora el AVE significará lo mismo que en su momento supuso para Ciudad Real, en la línea Madrid-Sevilla, o Segovia y Valladolid en el mismo acceso ferroviario al norte y al noroeste.
Sin dificultades
El propio Ministerio de Fomento reconoció en un informe reciente que el tramo Olmedo-Zamora no presentaba especiales dificultades al discurrir la línea «por un terreno llano que no exige grandes obras de ingeniería», por lo que incluso es posible que las obras de plataforma puedan terminar el año que viene. En esta zona, concretamente en Medina del Campo, se construirá una nueva estación ferroviaria que permitirá el transbordo de aquellos pasajeros que tengan como destino Salamanca o Valladolid.
Dificultades en Galicia
La extrema facilidad con la que se está construyendo el ramal de alta velocidad a Zamora -puede comprobarse en la imagen de la derecha el surco de la construcción de la plataforma sobre la Meseta- contrasta con las dificultades que entraña la entrada del AVE en Galicia. El nuevo proyecto para el tramo Lubián-Porto supone un avance en prestaciones, pero su tramitación en el Ministerio de Medio Ambiente impedirá que las obras empiecen en el 2009, como estaba previsto. Tampoco hay que descartar que el departamento que dirige Elena Espinosa imponga algún tipo de condicionante al nuevo trazado.
Aunque el uso de tuneladoras puede acelerar los trabajos -más del 80% de la nueva infraestructura irá en túnel-, estas máquinas también acarrean complicaciones e imprevistos, como sucedió en su momento en el túnel de San Pedro, en las inmediaciones de Madrid, cuando una de ellas se atascó al encontrar un tipo de roca de especial dureza que no había sido prevista por los estudios geológicos. Y hubo que seguir la obra por métodos tradicionales. También en la variante de Pajares, entre Asturias y León, donde se construyen dos túneles paralelos de más de 24 kilómetros, una de las tuneladoras sufrió una parada técnica y estuvo 53 días averiada.
Mejora de tiempos
De lo que no hay duda es de que el hecho de que los trenes puedan circular a más de 300 kilómetros por hora en el recorrido entre Lubián y Ourense supone importantes mejoras en el régimen de tiempos que en su momento se plantearon en el Plan Galicia. Así, Ourense, que se situaba entonces a 127 minutos de Madrid, quedaría por debajo de las dos horas. Se calcula que en el nuevo trazado se podrá ahorrar entre diez y 12 minutos, una eternidad en un servicio de alta velocidad. Si a esto se le suma la mejora prevista en la variante de Ourense, donde podrían ahorrarse otros seis minutos, el recorte final máximo se situaría en torno a los 18. Santiago, que en el 2003 se le adjudicó un régimen de tiempo de dos horas y media, quedaría a dos horas y cuarto.