Un juez coruñés pide perdón ante el «sonrojo» que le produce el retraso de una sentencia


«Antes de entrar en el análisis de los distintos motivos del recurso de apelación, la sala no puede menos que transmitir a las partes el sonrojo que le produce el que un pleito iniciado en el 2001, sobre una cuestión que carece de enjundia jurídica o fáctica, casi ocho años después aún esté pendiente de una resolución firme. Lo que obliga a pedir, no solamente en nombre propio, unas sinceras disculpas por el anómalo y deficiente servicio prestado por parte de la Administración de Justicia». Con este párrafo comienza el magistrado de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de A Coruña Rafael Jesús Fernández-Porto García una sentencia por un accidente de tráfico ocurrido el 10 de marzo del 2001 en Carballo.

Tras las disculpas, el juez procede a fundamentar el fallo. Ve como hecho probado que una mujer conducía su vehículo por el kilómetro 28 de la C-552 (A Coruña-Fisterra) cuando otro coche se incorporó a su carril desde el arcén sin respetar la línea continua. La conductora, para evitar la colisión, tuvo que realizar una maniobra evasiva a la derecha a fin de evitar el choque, saliéndose de la vía. Como consecuencia del siniestro, la mujer sufrió una contusión cervical, estando unos días incapacitada para el desempeño de sus ocupaciones habituales. Nada grave.

Lo grave, y así lo reconoce el juez, fue el tiempo en que la causa permaneció en los juzgados de Betanzos y luego en la Audiencia. Durante todo ese tiempo, la accidentada pudo recorrer con el mismo vehículo 250.000 kilómetros; sin olvidarse de las visitas al taller, que fueron varias y por diversos motivos.

Intereses de demora

Esta espera, además, motivó que los intereses de la indemnización a la accidentada triplicaran la cuantía real. Si el juez impuso a la compañía aseguradora del coche que provocó el incidente un resarcimiento de 400 euros por las heridas causadas, el montante que percibió ayer mismo la perjudicada se elevó a 1.200.

Si el accidente ocurrió en marzo del 2001, el juicio no tuvo lugar hasta principios del 2004. La consiguiente sentencia se emitió a mediados de aquel mismo año. Como el fallo dictado no gustó a la compañía de seguros que defendía los intereses del conductor causante del accidente, apelaron a la Audiencia Provincial de A Coruña. El recurso se presentó el 30 de junio del 2006. La semana pasada, al fin, se dictó sentencia firme. Y ayer mismo, la perjudicada cobró los 1.200 euros en que quedó fijada la indemnización.

El asunto no tiene más intríngulis. Todo queda reducido a un pleito entre compañías de seguros, en el que una sostenía que la perjudicada iba a excesiva velocidad y la otra en que iba correctamente y fue el otro conductor el que no respetó una línea continua.

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