Los capones volaron de Vilalba

Benigno Lázare

GALICIA

De las 1.100 aves puestas a la venta en el mercado de Navidad, a las once de la mañana ya habían sido adquiridas la mayoría

22 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Para as cousas boas non hai crise», decía ayer una vendedora de capones en el mercado anual de Vilalba, satisfecha porque a media mañana ya había vendido las seis aves que había traído en esta ocasión. Sin grandes oscilaciones en el precio, fueron despachados casi todos los 1.100 capones que estaban en venta desde las nueve de la mañana. Dos horas más tarde ya había muy poco donde elegir, porque pasado el mediodía quedan los de peor aspecto y algunos cuyo precio no se corresponde con la calidad, si bien el arte del regateo apenas se practica en esta feria.

Aunque se sigue hablando del par de capones, desde hace años se venden por ejemplares sueltos y ayer los precios en la mayoría de los casos oscilaron entre los 80 y 100 euros por unidad. La coincidencia del certamen en domingo fomentó la asistencia de público, que abarrotó la carpa de 800 metros cuadrados instalada en la plaza de O Concello, junto a la que había otros 25 puestos con todo tipo de productos artesanales.

Como siempre, una empresa de transportes urgentes montó una oficina al lado del recinto, manteniéndose casi desde el comienzo de la feria un trasiego constante de las típicas cajas de madera en las que se meten los capones destinados a regalos, que son un porcentaje importantísimo. Según corroboraron la concejala de mercados vilalbesa y otros organizadores, ayer los envíos fueron muy numerosos para toda Galicia, para Madrid y para muchas provincias de otras comunidades, incluidas las más alejadas, como Cádiz.

Aurora Lozano, de la parroquia vilalbesa de Oleiros, mantuvo su habitual récord de ser la vendedora que más aves llevó. La mayoría las despacha antes del día del mercado y ayer vendió las cien que traía, si bien durante el año engorda más de 1.500 capones porque desde el año pasado tiene constituida una pequeña empresa artesanal. Ocho familiares trabajaron casi sin parar durante día y medio para preparar los cien capones que, asegura, sigue criando según el más estricto sistema tradicional.

Pero las afortunadas ganadoras del concurso que establece el Concello fueron Oliva Souto, una experta de Goiriz que consiguió los 300 euros del premio a la mejor criadora; Milagros Lozano, de Distriz, que recibió 200 por presentar la mejor cesta, y Mari Carmen Barro, de Lanzós, a la que le entregaron los 150 del galardón al mejor par de capones. A mediodía, la mayoría de los bares ofrecieron tapas de capón.