Las obras del AVE en la mina empezaron hace un mes con escolta policial. Hoy avanzan sin conflictos y Ramsa extrae cuarzo a marchas forzadas del filón afectado
15 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Un día, los antidisturbios de la Guardia Civil llegaron a la mina de Serrabal con una excavadora. Derrumbaron las barricadas que habían montado los trabajadores para cerrar el paso al yacimiento. Los mineros llevaban un mes de guardia, pero en ese momento estaban desayunando. Así que los técnicos del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) entraron triunfantes con una orden judicial y tomaron parte de la mina. Ponían fin a un mes de boicot. Para el ADIF, parecía que ya faltaba poco para que los gallegos pudieran disfrutar de la alta velocidad. Para los trabajadores, parecía que se había acabado el mundo. Para la empresa, parecía que la mina había quedado inutilizada para siempre.
Pero ayer, las máquinas de Ramsa, la empresa con la que el empresario madrileño Juan Miguel Villar Mir explota la mina, trabajaban a todo trapo. Y la constructora del AVE en el tramo Vedra-Boqueixón -la unión temporal de empresas entre Dragados y Tecsa- también se entregaba a una obra que ya presenta avances evidentes. Resulta que el perro y el gato, que llevan tanto tiempo persiguiéndose, ahora trabajan el uno al lado del otro sin molestarse demasiado. «Sempre que non nos entorpezan, nós vamos seguir traballando e non lles vamos facer nada», asegura el presidente del comité de empresa de Ramsa, Florentino Castro, de la CIG.
En realidad, las máquinas que trabajan para Villar Mir están en estos momentos explotando el llamado Banco 1. Es la zona de Serrabal más rica en cuarzo y con el material de la mayor calidad. Un trabajador reconoce que la empresa quiere aprovechar para extraer la mayor cantidad posible del mineral mientras las obras del AVE no llegan hasta allí. La excavadoras se afanan en pulir esa zona y extraer todo el cuarzo posible. «Queremos sacar todo o que se poida e traballar o maior tempo posible», cuenta el minero.
Por su lado, las máquinas que construyen la línea férrea han hecho muchos desmontes y el panorama no se parece al que había hace un mes.
El trabajador de Serrabal dice que hace unos días estaba previsto hacer una voladura pero que las obras del AVE lo impidieron. «Pero, de momento -y recalca: «¡de momento!»-, vamos seguir con normalidade». Ese «con normalidade» significa que los trabajadores de Serrabal -«¡de momento!»- no tienen pensado boicotear los trabajos de construcción de la vía del tren de alta velocidad que deberá unir Santiago y Ourense.
Barricadas legales
Cuando montaron sus barricadas, allá por el mes de junio, los mineros de Ramsa y los trabajadores de Ferroatlántica en Cee, Dumbría y Sabón -la firma del Grupo Villar Mir especializada en ferroaleaciones- ya eran conscientes de que antes o después Fomento conseguiría pasar por encima. Tuvo que esperar un mes, más por las barricadas legales que pusieron los abogados de Villar Mir, que por las piedras. Pero el boicot, decían, no era temporal. Su idea era hacerles la vida imposible a las empresas que construyen el AVE, para retrasar sus trabajos. Alguien había expresado en voz alta el desafío: «¿Que vai facer o Goberno, deixar a Garda Civil aquí tres anos?». Ayer no había Guardia Civil. Solo vigilantes de seguridad de una empresa privada que vestían un chaleco amarillo con el logotipo del ADIF. Las obras seguían adelante. De momento.