Vivenda impedirá desde marzo que los promotores dejen sin acabar los bajos de los edificios

GALICIA

El nuevo decreto de habitabilidad de las viviendas impulsado por la conselleira nacionalista Teresa Táboas, que sustituye la normativa de 1992, modificará sustancialmente todas las promociones públicas y privadas que se inicien en Galicia, lo que supondrá una revolución en el sector: no solo amplía la superficie mínima de los pisos protegidos o libres de 26 a 40 metros cuadrados, sino que fija una serie de medidas encaminadas a reducir el feísmo o impacto visual que generan los nuevos edificios.

La Xunta prohibirá a partir de marzo que los promotores dejen sin terminar los bajos de las viviendas. Gran parte de estos locales, que tienen una difícil salida comercial, se dejan hoy en día a ladrillo o recebados con cemento. Táboas explicó que la nueva regulación obliga a concluir estos espacios de forma que no se deteriore la imagen arquitectónica del inmueble. También se establece que, en el caso de que existan medianeras a la vista, estas tendrán un tratamiento acorde al diseño del resto del edificio.

La conselleira insistió en que el nuevo marco regulatorio pretende elevar los estándares de calidad de todos los pisos y dar respuesta a los cambios sociales. Entre ellos, citó el aumento de personas que viven solas y a las que no se les ofrece una vivienda acorde con sus necesidades. «Os pisos dun dormitorio eran o espazo marxinal de todas as promocións», precisó ayer la responsable del ramo. Así, en la nueva norma se incrementa el espacio de todas las estancias de la vivienda. El marco regulatorio, bautizado como Normas do Hábitat Galego (NHG), establece que el cuarto de baño, por ejemplo, pasa a tener una superficie mínima de 5 metros cuadrados, cuando antes eran solo dos. Táboas aprovechó ayer la explicación de este cambio para insistir en un problema social que no ha tenido respuesta en la oferta inmobiliaria: el envejecimiento poblacional. «Hai xente que non pode entrar nunha cadeira de rodas no seu baño», precisó la conselleira.

A la obligación de que todas las estancias habitables sean exteriores para mejorar la eficiencia energética se suman otros requisitos: las plazas de garaje deberán tener una dimensión mínima de 4,70 metros de largo por 2,40 de ancho y en todos los edificios en los que sea necesario subir o bajar un desnivel de 10,7 metros será obligatoria la instalación de ascensores. Táboas negó ayer que las modificaciones sobre habitabilidad vayan a generar un efecto inflacionista. «As calidades da vivenda protexida e da libre no son tan diferentes, pero págase moito máis pola segunda cando o custo de construción do metro cadrado dunha e outra é similar; a diferenza está no solo, na especulación co solo; por iso se paga máis», puntualizó Táboas.