Las bondades de ser pequeño

Manuel Blanco

GALICIA

Cantabria ha aprovechado la época de vacas gordas de la economía española para convertirse en la comunidad del norte que más creció entre el 2001 y el 2006

07 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

En ocasiones, ser pequeño es una ventaja. Resulta más fácil movilizar los recursos y adaptarse a los nuevos tiempos. Esta podría ser la explicación para entender lo que le ha ocurrido a Cantabria en los últimos seis años. Aprovechando el tirón de una economía española que navegaba a toda vela (en contraste, por ejemplo, con lo que ocurría en Francia o Alemania), la comunidad cántabra experimentó entre el 2001 y el 2006 un crecimiento sin igual entre sus vecinas del Cantábrico. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), su producto interior bruto (PIB) repuntó en este período un 20,7%, ocho décimas más que la economía española, dos puntos más que Galicia y el País Vasco y cuatro puntos más que Asturias.

José Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Cantabria, razona, para arrojar algo de luz sobre las causas que explican esta etapa dorada, que «en el buen sentido de la expresión, la economía de la región va mucho a remolque de lo que haga el conjunto de España, para lo bueno y para lo malo». Villaverde destaca, no obstante, que sí hay algunos factores diferenciales que han dado forma a este aumento de la riqueza.

Alude a dos. El primero sería la aparición en estos años de un buen número de pequeñas y medianas empresas con un nivel tecnológico avanzado, concentradas principalmente en áreas relacionadas con la siderurgia y la química, dos sectores que forman parte de la base histórica industrial de Cantabria y que aportan el 21 y el 13% del PIB regional, respectivamente. Estas compañías identificaron nichos de negocio que estaban evolucionando y han entrado con éxito en el mercado.

El otro factor que destaca Villaverde es la construcción. Como si del Levante español se tratase, este sector creció en Cantabria a un ritmo superior al 5% anual entre el 2001 y el 2006, casi en sintonía con el promedio estatal. Galicia, donde la aportación al PIB de esta industria ha sido también muy destacada, se quedó en el 4,3% en cada uno de estos ejercicios. La edificación masiva de viviendas, no obstante, se ha dejado notar en el paisaje y en algunas localidades del litoral representa ya un serio problema. Así las cosas, la aportación de este sector ha sido fundamental para que Cantabria fuese en esos seis años la cuarta comunidad española que más empleo generó proporcionalmente, tras Murcia, Canarias y Madrid.

Para el presidente de la CEOE en Cantabria, Miguel Mirones, el tercer pilar que ha sostenido este período de bonanza ha sido la automoción. El sector por excelencia de la economía regional (aporta el 28% del PIB) ha vivido años de crecimientos sostenidos pese a las amenazas de deslocalización. La tipología de esta industria -que da empleo a 6.000 personas- en la región es singular por cuanto la comunidad carece de un fabricante de coches y todas las empresas pertenecen al segmento de las auxiliares. Para Mirones, el futuro de este sector es halagüeño, principalmente si las compañías logran abrir nuevas líneas de producción incluso en actividades no relacionadas con la automoción.