La comunidad gitana denuncia ante el Valedor que en Vilarchán se vulnera el derecho a la vivienda

GALICIA

18 oct 2007 . Actualizado a las 02:20 h.

La Asociación del Pueblo Gitano de Galicia considera que la decisión de los vecinos de Vilarchán (Ponte Caldelas) de hipotecarse para comprar una casa con vistas a evitar el asentamiento de una familia procedente del poblado de O Vao (Poio) es un «atentado contra la democracia» y un «caso claro de racismo».

Su presidente, Sinaí Jiménez, que también dirige la Plataforma de Vendedores Ambulantes de Galicia, trasladó su denuncia al asesor del Valedor do Pobo en el transcurso de una reunión celebrada ayer en Santiago. El colectivo considera que tienen que ponerse en marcha iniciativas legislativas ad hoc y actuaciones administrativas para evitar que se lesione el derecho y la libertad del pueblo gitano para acceder a una vivienda digna. «Lo ocurrido en Vilarchán es una vergüenza para todos los gallegos, pero desgraciadamente no es un hecho aislado. Ovejas negras hay en todos lados, no solo entre los gitanos», subrayó Sinaí Jiménez, que indicó que lo sucedido en la aldea de Ponte Caldelas podría sentar un «precedente peligroso».

La asociación, que pidió entrevistas con el presidente y el vicepresidente de la Xunta, anunció su intención de reunirse con los tres grupos parlamentarios para que estudien y aprueben medidas que garanticen el derecho a una vivienda por parte de los gitanos. «No se puede consentir que un caso como el de Vilarchán vuelva a suceder. Nosotros también pagamos nuestros impuestos en Galicia y sus máximas autoridades tienen que tomar cartas en el asunto».

«Una segunda oportunidad»

El máximo dirigente de la Asociación del Pueblo Gitano comentó que conoce a la familia de Carlos Jiménez, afectada por el rechazo vecinal y por el inminente derribo de las chabolas de O Vao: «Es una familia trabajadora y honrada. Todo el mundo se merece una segunda oportunidad en la vida».

Desde la oficina del Valedor se hizo hincapié en que el procedimiento habitual es presentar una queja por escrito, algo que el abogado de la agrupación hará en los próximos días, según Sinaí Jiménez. No obstante, el asesor tomó nota de las reclamaciones y se las hizo llegar al titular de la institución, Benigno López, según detalla en un comunicado de la propia oficina.

El presidente de la Asociación del Pueblo Gitano también aprovechó el encuentro con el asesor del Valedor para expresar su inquietud sobre la limitación que algunos ayuntamientos establecen para adjudicar a los cooperativistas gitanos determinado número de puestos en los mercados ambulantes.

Por otra parte, los vecinos de Vilarchán tienen previsto reunirse el próximo sábado en la casa do pobo de la aldea, cerca de la vivienda objeto de la polémica, para ratificar el acuerdo de compra. Si no hay cambios sobre lo tratado el pasado domingo, la adquisición se hará a través de la comunidad de aguas mediante una hipoteca a 35 años.

«Pueblo fantasma»

«Vilarchán parece estos días un pueblo fantasma», dijo ayer Manuel Martínez, portavoz municipal del PSOE en Ponte Caldelas y vecino del lugar. El edil, que no acudió a la reunión del domingo por estar fuera del concello, defendió a sus vecinos: «La gente tiene miedo y está sensibilizada. No veo un caso de racismo, no es una cuestión de raza, sino que tiene que ver con la problemática que rodea a O Vao». No obstante, y sobre la compra de la casa, indicó que «las premuras son malas para todo».