Furtivos gallegos y brasileños caen en A Illa con 180 kilos de almeja

La Voz LA VOZ | VILAGARCÍA

GALICIA

MARTINA MISER

El grupo, de tres hombres y cuatro mujeres, fue sorprendido de madrugada en plena faena Sólo un individuo pudo huir mientras los vigilantes recuperaban la partida de marisco

08 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Hasta ayer, las playas de A Illa parecían mantenerse al margen de las actuaciones de los furtivos. Pero esa tranquilidad relativa se rompió en la madrugada del jueves. Alrededor de la una de la mañana, los vigilantes de la cofradía detectaron la presencia de varios furtivos en la playa de A Canteira, en las inmediaciones del puente que une la isla con el continente. El caso de A Illa no es único en la margen sur de la ría de Arousa. Las mariscadoras de Vilanova y Vilaxoán se quejan con frecuencia de la presencia de furtivos en sus playas. Sin embargo, sí existe una diferencia entre esos episodios. Mientras que las infracciones en Vilaxoán y Vilanova suelen ser obra de personas conocidas, quienes actuaron en A Canteira recorrieron muchos kilómetros para recoger la almeja. La labor de los vigilantes -que pertenecen a la empresa Seguridad Galicia, contratada por la cofradía-, y la rápida presencia de la Guardia Civil, permitieron interceptar a siete personas, mientras que una octava logró huir. Tres de los sorprendidos son varones vecinos de Sada, A Coruña y Oleiros. Las otras cuatro eran mujeres de nacionalidad brasileña. La Guardia Civil pudo identificar a tres de esas personas, cuyos nombres completos no fueron facilitados. Los vigilantes lograron intervenir en ese momento 130 kilos de almeja que ya habían sido extraídos del banco. Ayer por la mañana, los responsables de la organización de productores de A Illa recorrieron la zona con una lancha y localizaron otros 50 kilos de marisco. En total, por tanto, lograron requisar 180 kilogramos de almeja. La presidenta de las mariscadoras, Luisa Castro, explica que se trataba del bivalvo que habían resembrado las mujeres el lunes y el martes. Marisco que no había dado la talla en la lonja y que, por lo tanto, se había devuelto al mar. Grupo organizado Pero si lo ocurrido en la madrugada del jueves se quedó en un buen susto, en A Illa temen que pueda volver suceder y, sobre todo, que las consecuencias sean peores. «Esta xente é perigosa, e os vixiantes teñen medo», comentaba ayer el vicepresidente de la OPP-20, Francisco Otero. De hecho, desde la empresa de seguridad confirmaban que la impresión es que se trata de un grupo bastante organizado, que sabe trabajar perfectamente y que, cuando fue detectado, ya había capturado una buena cantidad de almeja. La presidenta de la agrupación de mariscadoras sospecha, incluso, que se trata de una pandilla que causó estragos en la ría de Ferrol. Sus temores se centran en que ahora hayan decidido trasladarse a los bancos de Arousa. Desde A Illa aprovecharon lo ocurrido para reiterar la demanda de un mayor esfuerzo de vigilancia a la Consellería de Pesca. Los productores se quejan de que los servicios oficiales son escasos y de que tardan mucho en llegar cuando se les reclama, por lo que no resultan operativos.