BETANZOS no es Minnesota ni disfruta de la renta media de Helsinki, pero también tiene casas de madera; confortables, seguras y respetuosas con su entorno. Una de esas construcciones, obra del arquitecto Xosé Manuel Rosales, fue distinguida el año pasado como la mejor vivienda unifamiliar del 2006. Experiencias como esta han inspirado en parte la iniciativa de las consellerías de Vivenda e Innovación para promover en los núcleos rurales casas de madera de protección autonómica, que tendrán, por tanto, un precio tasado que rondará los 120.000 euros. La vivienda edificada en el lugar betanceiro de Tellada es uno de los mejores exponentes de que la Xunta no apuesta por un concepto bucólico ni por un galpón con salón comedor, sino por un modelo constructivo real y de cualidades estéticas y de habitabilidad que ya gozan de reconocimiento al más alto nivel. A partir de esa referencia, Vivenda e Innovación desarrollarán un prototipo de casa de 90 a 120 metros cuadrados, perfectamente integrada en el territorio y con todas las garantías de aislamiento, que la Xunta promoverá en cuanto disponga de suelo de características adecuadas. El departamento de Teresa Táboas piensa en núcleos rurales, entre otros motivos, porque el suelo urbano es mucho más caro. Este programa supone un nuevo paso respecto al que Vivenda tiene en marcha para construir casas prefabricadas, por ejemplo, en un poblado chabolista del concello ourensano de Maceda. El CIS-Madeira, el centro de investigación del Parque Tecnolóxico de Galicia que trabajará en el prototipo, estudiará también la aplicación de madera autóctona en tratamientos exteriores. Además, el acuerdo posibilitará formar profesionales en rehabilitación con madera, un campo en el que las empresas gallegas están encontrando dificultades para reclutar personal. La vivienda de madera ofrece un valor añadido: no deja ver el ladrillo. Seguro.