Crónica | Proyecto de viviendas móviles de protección oficial Un equipo liderado por David Vázquez y Sergio Portela planea trasladar a Galicia el modelo finlandés de casas de madera, sencillas y confortables
23 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La imagen idílica de casas de madera modernas, de una sola planta y cubierta plana, en medio de un bosque que se mantiene intacto podría ser una realidad muy pronto en Galicia. El arquitecto David Vázquez y el artista Sergio Portela proyectan adaptar uno de los modelos de la empresa finlandesa Honkatalot -denominado + Huvilat- para que pueda cumplir el régimen de vivienda de protección oficial (VPO) y ser construido en terreno rústico, lo que abarataría notablemente su coste. + Huvilat es un sistema modular de casas con plantas de entre 40 y 100 metros cuadrados que incluyen un amplio salón americano (con la cocina incorporada), entre uno y tres dormitorios, baños y sauna. Además puede llevar varias terrazas cubiertas con una superficie máxima de 74 metros cuadrados. Toda la estructura y las paredes interiores son de piezas prefabricadas de abeto blanco finlandés. La idea de Vázquez y Portela es hacer algunas modificaciones para adecuar la vivienda al clima y la normativa constructiva local. Por ejemplo, en Finlandia, donde en invierno es fácil que se alcancen temperaturas de 30 grados bajo cero, es necesario construir una solera (base) de hormigón de cuatro metros de profundidad, para aislar la casa del terreno congelado. «Eso cuesta unos 36.000 euros -señala Sergio Portela-. Aquí bastaría con unos diez centímetros, con el consiguiente ahorro». La cubierta Otro de los cambios afecta al aislamiento de la cubierta. Honkatalot utiliza tela asfáltica, que es necesario reemplazar cada varios años. El equipo gallego está desarrollando una técnica a base de neopreno que no necesita puntos de soldadura. Por otra parte, habría que variar la entrada al baño -en el modelo finlandés da al salón- para que cumpla los requisitos VPO. Para poder ubicarla en fincas rústicas, la vivienda tendría que ser catalogada como móvil. «Hay que demostrar que todo el conjunto podría levantarse y dejar el terreno tal cual estaba», explica Portela. La Administración tiene la última palabra, pero la pareja gallega ya está pensando en cómo cumplir los requisitos: la solera sería de placas de hormigón prefabricadas y la fosa séptica iría encajada en el suelo de la vivienda. El precio base de una casa de 100 metros cuadrados es de 58.674 euros. Pero en esta cifra no se incluyen las instalaciones, ni el montaje a cargo de especialistas. Portela y Vázquez calculan que para que fuese rentable debería costar entre 132.000 y 144.000 euros. «Por el precio de un piso cutre en la periferia de cualquier ciudad gallega se puede tener una buena casa en el campo», resume Portela.