Susto en el tren regional

La Voz ANA LORENZO

GALICIA

EDUARDO

08 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

VIAJE SIN INCIDENCIAS. A pesar del percance del jueves, la normalidad reinó ayer en el viaje del tren regional que cubre la línea entre las ciudades de Santiago y A Coruña HAY ocasiones en las que el cha-ca-chá del tren deja de oírse, y los gritos y el ruido de maletas cayéndose sustituyen el sonido del vaivén de los vagones. Es entonces cuando el pánico se apodera de los pasajeros, que, por un minuto, temen que el ferrocarril pueda descarrilar y se vuelva a vivir la tragedia de Villada. Esto fue lo que pasó el jueves por la tarde en el regional R-598, que realizaba el recorrido entre Santiago y A Coruña. «El tren salió a las 18.20 horas e iba a una velocidad considerable. Entonces, cuando llevábamos diez minutos de viaje, intentó disminuir la marcha -seguramente para hacer un cambio de vía-, pero no le dio tiempo», explica Lorena Juiz, una de las pasajeras que gritaron cuando el vagón empezó a bascular y pegó un fuerte bandazo a derecha e izquierda. «Empezaron a caer maletas y pensamos que el tren descarrilaba y volcaba. El susto fue muy grande y varios pasajeros, entre ellos yo, nos asustamos mucho. Además, algunos comentaron que esto no era la primera vez que pasaba, pero que el bandazo nunca había sido tan grande», recuerda esta coruñesa, que cada día se desplaza a Santiago en tren. Los trabajadores de Renfe que viajaban en el ferrocarril no ofrecieron «ningún tipo de explicación» sobre lo ocurrido, e incluso señalaron que el revisor no pasó a canjear los tiques, «porque todo el mundo hacía preguntas. Ni pidieron disculpas, ni dieron explicaciones, sólo intentaban escurrir el bulto diciendo que era difícil que el tren descarrilara», apuntó Juiz. La indignación de los pasajeros era evidente: «Sobre todo porque la gente llegó con la sensación de que el tren iba con velocidad, y todos llevábamos el susto en el cuerpo». Por ello, nada más bajar en la estación de ferrocarril, una veintena de ellos se dirigieron a poner una reclamación, «para que esto no vuelva a pasar». Desde la compañía ferroviaria sacaron hierro al asunto, y explicaron que «ni estaba registrado como una incidencia en el centro operativo de Renfe». Reconocieron que sí había siete quejas, pero que el suceso se debió «seguramente a una frenada un poco más brusca de la habitual. No hubo riesgo en ningún momento y tampoco hubo heridos, lo que pasa es que la gente está muy sensibilizada con lo de Villada».