Otro techo para el mundo

UN GIGANTE EN DUBÁI. La torre Burj estará finalizada en noviembre del 2008 y será, si no se adelanta algún rival, el nuevo edificio más alto, con 800 metros.


LOS RASCACIELOS son un símbolo ostentoso de pujanza financiera. Nueva York fue su patria en el siglo XX. Pero hoy la lucha por arañar el cielo se ha desplazado a las economías emergentes. La torre más alta del mundo se eleva sobre la capital de Taiwán y la segunda está en Malaisia. Si el proyecto no se frustra, el próximo techo del planeta se ubicará en Dubái, uno de los Emiratos Árabes Unidos. El arquitecto estadounidense Adrian Smith ha firmado el proyecto de la Burj Tower, que tendrá 800 metros de altura y un coste de 300 millones de euros. La compañía surcoreana Samsung será la constructora y se espera que el edificio pueda abrir sus puertas en noviembre del 2008. El diseño es una espiral de cristal, que acogerá un hotel, oficinas y apartamentos de lujo.Dubái, con 1,2 millones de habitantes, está acometiendo espectaculares inversiones para convertirse en un polo de atracción del turismo de hiperlujo. La opulencia petrolera ha permitido ya concluir el que pasa por ser el hotel más exclusivo del orbe, el Burj Al Arab, de siete estrellas, que se levanta en medio del golfo Pérsico, sobre una isla artificial. Dubái también impulsa un proyecto para crear un archipiélago artificial con 300 islotes. El emirato acoge pruebas con las grandes figuras del tenis, el golf y la hípica y es también la nueva residencia del excéntrico Michael Jackson. En un territorio que nada en petróleo y gas, el dispendio es tal que se ha creado una pista de nieve artificial en medio del desierto.

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