La investigación da por hecho que la familia de Gude pagó un rescate

Ramón Ares Noal
Moncho Ares RIBEIRA

GALICIA

La presión policial y la debilidad del secuestrado pudieron adelantar su liberación El armador evoluciona bien de las heridas y ya habló con su familia y con la embajada

11 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Un cúmulo de circunstancias se pusieron a favor de Andrés Gude González para que su secuestro concluyera el domingo con su liberación después de once días que, según aseguran todas las fuentes, fueron extremadamente duros para el armador de Ribeira, hasta el punto de pedir que lo mataran. Pero una de esas circunstancias fue el pago de un rescate, extremo confirmado por el director de la Policía Nacional de Perú, el general Luis Montoya, que estimó la cantidad entregada entre 80.000 y 100.000 dólares, muy lejos de los cuatro millones de euros inicialmente solicitados. Además de la entrega de una suma muy inferior a la pretendida inicialmente, los raptores habrían accedido a una resolución inmediata del caso forzados por la presión policial, que en los últimos días estuvo a punto de dar resultados cuando tres presuntos integrantes de la banda, Johnny Martín Vásquez, Marco Antonio Quelopanta y José Carlo Mendoza, burlaron una operación de las fuerzas de seguridad peruanas, pero fueron identificados, lo que limitó sus movimientos. Cabecillas Además, la detención en España de Aldo Enrique Esquivel, Loco Aldo, al que se considera cerebro del secuestro, mermó todavía más los ánimos de los captores. Sin embargo, los investigadores creen que al frente de todos ellos, en calidad de jefe de la banda, está Jean Pierre Mendoza Patiño, Loco Jean Pierre, que cumple condena en la cárcel de máxima seguridad Piedras Gordas, condición que, a juicio de las fuerzas de seguridad, no le habría impedido organizar otras acciones similares. La tercera causa que, según los investigadores, pudo repercutir en la decisión de liberar a Andrés Gude fue su delicado estado de salud, puesto que a las heridas de bala sufridas en el hombro y la pierna izquierda, se sumaba que el ribeirense no había tomado sus medicamentos desde el día del secuestro. Fuentes familiares confirmaron que el día en el que fue raptado tenía previsto regresar a España, ya que, entre otras cosas, se le acababa el tratamiento para su dolencia cardíaca. Pinchazos Al parecer, en la pierna derecha del armador se le aprecian numerosos pinchazos, presumiblemente de inyecciones que le habrían suministrado los secuestradores con sedantes y antisépticos para evitar una infección generalizada a causa de los balazos recibidos. Fuentes de la familia confirmaron ayer que Andrés Gude González habló con su hijo David, desplazado a Lima la semana pasada y que le acompaña en el hospital Maisón de Santé de Chorrillos, así como con el general Montoya y personal de la Embajada de España en Perú, que, según la oficina de comunicación exterior, ha puesto sus servicios a disposición de la familia. La esposa del armador, Benita Saíñas, y su hijo Andrés salieron ayer por la mañana del aeropuerto internacional de Barajas rumbo a Perú, para encontrarse con su esposo y padre. El alcalde de Ribeira se puso en contacto con ellos antes de subir al avión, y le manifestaron su satisfacción porque la recuperación del armador está siendo rápida.