Una pionera en la Armada

La gaditana Esther Yáñez, formada en la Escuela Naval de Marín, se convirtió ayer en la primera mujer que comanda un buque de la Marina Española


La carrera profesional de Esther Yánez es una sucesión de marcas históricas, ya que ha sido la primera mujer en ir sumando a su currículum las distintas graduaciones de la Armada. Ayer, esta antigua estudiante de la Escuela Naval de Marín se convirtió, en aguas de la bahía de Cádiz, en la primera comandante de un buque militar.Nieta, hija y sobrina de militares, Esther Yáñez González-Irún se puso al mando del patrullero Laya ilusionada con su nuevo cargo y consciente de su papel de pionera. Pero no quiso eclipsar con sus méritos al resto de sus compañeras en esta difícil profesión: «Hay muchas otras mujeres pioneras en la Armada», dijo. La teniente de navío pasará los próximos doce meses a bordo del Laya después de tomar el relevo de manos de su colega en el cargo Antonio González Támago, cuyo primer consejo fue que disfrute del momento. Esther, nacida en San Fernando (Cádiz) en 1971, ingresó en la Escuela Naval de Marín en 1990 siguiendo una «fuerte vocación» y una tradición familiar heredada de su padre, el coronel retirado fundador de la Unidad de Operaciones Especiales, Julio Yáñez. A Marín llegó también en 1993 a bordo del buque escuela Juan Sebastián de Elcano como primera mujer guardia marina a bordo. Dos años más tarde, los Reyes presidieron en la villa pontevedresa la entrega de despachos en la cual se convirtió en la primera oficial del Cuerpo General de la Escala Superior. «Nunca pensé que pudiera llegar a ser oficial de la Armada», aseguraba ayer Yáñez, quien no dejaba de recordar la reacción que hubo en su familia el día en que anunció la profesión que había escogido: «Mis padres se asustaron terriblemente cuando les dije que quería seguir la carrera militar, ya que era emprender un camino hasta entonces desconocido para las mujeres». Gracias a su trabajo y a su duro esfuerzo logró ganarse el respeto de sus superiores y sus subordinados y consiguió también que en el ámbito familiar su trabajo fuera aceptado con normalidad. Yáñez asegura que la situación de hombres y mujeres entre las tropas de marinería todavía está marcada por las viejas diferencias sexistas, aunque no habla en ningún caso de situaciones de discriminación. «En lo que tenemos que seguir trabajando es en la conciliación de la vida laboral y familiar, porque ésta es una profesión que te exige mucha disponibilidad», reclamó. La teniente de navío, especialista en Comunicaciones, tiene las aptitudes de controlador de helicópteros en el mar, seguridad de vuelo y oficial de táctica. Ascendió a teniente de navío el 1 de julio de 1999 y ha desempeñado destinos a bordo de la fragata Reina Sofía y de los buques de asalto anfibio Galicia y Castilla. Ahora, como comandante del patrullero Laya , que cuenta con una dotación de veinte personas, realizará misiones de vigilancia marítima en los espacios de soberanía nacional española.

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