La dura lucha por mantener el trabajo

Marcos Gago Otero
Marcos Gago MARÍN

GALICIA

CAPOTILLO

Operarios de la empresa Granainco, familiares y vecinos impidieron ayer por segunda vez en un mes el cierre de las instalaciones por la Policía Local

01 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?asta cuatro veces intentaron los agentes de la Policía Local de Marín el precinto de la nave ilegal que la empresa Granainco tiene en el lugar de Ardán. Y en otras tantas, un centenar de personas, entre trabajadores, familiares y vecinos, se lo impidieron. Ayer fue la segunda ocasión en un mes en que se repite esta situación y, aunque todo transcurrió sin alteraciones del orden público, los nervios de los empleados están a flor de piel. «Estamos todo o día maquinando o tema, porque se precintan a empresa, quedámonos sin traballo», admitió uno de ellos, que prefirió permanecer en el anonimato. Todo comenzó hace seis años. La nave de Granainco, como otras muchas en el municipio, está construida sobre una parcela cuyo uso no es industrial. Pero, según sus propietarios, si querían instalarse en Marín no les quedaba otro remedio. Allí nunca se ha creado suelo industrial. Las normas datan de 1978 y están obsoletas. Batalla legal Según los propietarios, la firma fue denunciada en el Juzgado por un vecino, molesto con su actividad. Como no tenía licencia de obra, ni de apertura, la demanda fue admitida a trámite. La batalla legal duró seis años y concluyó en julio. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) dio la razón al denunciante y exigió el precintado. Una resolución que está alterando la paz social en Ardán. Los trabajadores serán despedidos si se ejecuta, según CC.OO., porque la empresa no tiene alternativa para seguir en Marín. Otro trabajador, que también se mantuvo en el anonimato, mostró su malestar por todo el proceso: «Non se debería de pechar a empresa, porque non se ten una solución dun día para outro. Nós estamos aquí para impedir o precinto». Y lo hicieron. Seis agentes intentaron ayer en vano hacer lo que tampoco pudieron el pasado 6 de julio. Ahora la situación puede tomar un cariz aún más complicado. Esta oposición a la sentencia podría derivar en su cierre por una comisión judicial y la imposición de sanciones a las personas que lo impidan. Mientras volvían a sus casas para comer, ayer, antes de regresar al trabajo de la tarde, uno de los operarios le echó la culpa al Ayuntamiento. «Son uns incompetentes, porque en trinta anos non deron chan industrial a Marín». En el gobierno local hay un punto de vista diferente. Creen que han hecho todo lo posible y, aunque lamentan tener que ejecutar la sentencia, aseguran que no pueden hacer más que cumplirla. Los trabajadores esperan que el juez suspenda la sentencia, mientras buscan una alternativa. En ese plazo, quizás se resuelva otro recurso ante el TSXG contra la Xunta, en el que los dueños de Granainco pedían que se legalizase la nave a través de una dispensa de uso de suelo.