La F-101 se alía con la US Navy

GALICIA

REPORTAJE GRÁFICO: MARÍA VILLAR

La fragata española más moderna regresó ayer a Ferrol tras integrarse durante tres meses «de igual a igual» en un grupo de combate puntero de la Marina estadounidense

29 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Nada de sones castrenses. Muiñeira gallega para anunciar a los cuatro vientos la llegada a casa. Tres meses después de que la fragata F-101 Álvaro de Bazán ?la joya de la Armada española? partiese de Ferrol para participar en unos ejercicios con la Marina norteamericana, el buque regresó ayer a su base en el Arsenal militar, bajo la atenta mirada, alguna que otra lágrima y los nervios contenidos de decenas de familiares de la dotación. No fueron éstas unas maniobras cualquiera. Con la primera F-100, la Armada española ha pasado de ser un invitado de la Marina más poderosa del planeta a medir sus capacidades de igual a igual. «No se trató de trabajar con ellos, sino de ser uno de ellos», explicó el comandante del navío, Pedro García de Paredes y Pérez de Sevilla, tras tocar tierra. Desde abril, el buque ha estado integrado en el grupo de combate del portaaviones de la US Navy Theodore Rooselvelt ?formado por un crucero, dos destructores, un buque logístico, un submarino­ y una fragata, a la que en esta ocasión sustituyó la F-101? con el que ha podido probar el sistema de combate Aegis, que portan tanto los barcos americanos de última generación como las F-100 españolas. «Hemos constatado que tenemos las mismas capacidades que cualquier destructor moderno de la Armada norteamericana», explicó con orgullo García de Paredes. Pero no sólo el comandante del buque sacó pecho al detallar el papel de la Álvaro de Bazán. Con su pequeño bebé en brazos y su hijo mayor reclamando su atención sin cesar, un oficial de la dotación valoraba sin complejos la cooperación hispano-norteamericana: «Nosotros tenemos más nivel, aunque ellos tienen más medios». Para la tripulación, el reto de medirse con los buques de EE.UU. ha sido superado ?«eso nos han dicho los propios americanos»? pero no ha estado exenta de dificultades, sobre todo con el idioma. A pie de muelle, los últimos meses de intensas maniobras y duros ejercicios quedaban ya muy lejos. Tocaba el reencuentro con las familias. «¡Mira, papá se ha dejado bigote!», exclamaba una pequeña para poco después colgarse literalmente del cuello ?y también sus otros tres hermanos? de su sonriente papá. «A esto no nos acostumbramos nunca, pero hay que aguantarse. Lo peor es que tienen que volver a irse otros tres meses, aunque mientras no se marchen, estaremos de luna de miel», comentaba la esposa de otro miembro de la tripulación. El descanso tampoco será tan largo. El 9 de septiembre estrenará nuevo comandante, Cristóbal González-Aller Lacalle, y un día después se hará a la mar rumbo a Cádiz, en donde se reunirá de nuevo con el grupo de combate estadounidense, para continuar rumbo al Índico y realizar la última fase del adiestramiento.