Un AVE para Galeuska

Pablo González
Pablo González REDACCIÓN

GALICIA

Cataluña y el País Vasco sopesan reclamar un tren de alta velocidad que una Bilbao con Barcelona. Con el Transcantábrico terminado, Galicia también estaría en línea

27 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Trazar líneas en los mapas no cuesta dinero y, ya con todos los políticos contagiados por la fiebre de la alta velocidad, los delirios ferroviarios se aventuran apasionantes. La última propuesta sobre el AVE surgió del encuentro entre el lendakari Ibarretxe y el president Maragall durante la conmemoración del 25 aniversario del Tribunal Constitucional. Ambos mandatarios hablaron de la posibilidad de unir Bilbao y Barcelona con un AVE que circule por el corredor del Ebro. La línea, según el consejero de Política Territorial catalán, Joaquim Nadal, sería ortodoxa en lo que respecta al catecismo socialista en materia de infraestructuras, «pues contribuiría a romper el sistema radial y conectaría el Cantábrico con el Mediterráneo». La ocurrencia de Maragall e Ibarretxe remite al mítico territorio político-literario de Galeuska, pues la unión por una red de altas prestaciones del País Vasco y Cataluña afectaría también a Galicia. En el horizonte casi quimérico del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT), allá por el 2020, el ferrocarril Transcantábrico estaría terminado, y los gallegos podrían optar por viajar a Barcelona vía Bilbao, pasando por fin la página del tren Shangai . De paso, también estarían conectados con Galicia dos centros clásicos de la emigración interior gallega. Pero el sueño de Maragall e Ibarretxe sería más atractivo si fuera original. En realidad, con el diseño ferroviario del PEIT en la mano, ya está prevista la conexión del Transcantábrico con el AVE Madrid-Zaragoza-Barcelona. No sería tan directa como pretenden vascos y catalanes, pero sí sería factible si se crean servicios ferroviarios transversales que eludan el paso por Madrid. En el mapa dibujado por los técnicos del Ministerio de Fomento, la opción para llegar a Barcelona desde Ferrol aprovecharía la bifurcación a Pamplona antes de llegar a San Sebastián o circularía hacia la capital navarra desde Vitoria. Después, la línea ferroviaria discurriría hacia el sureste hasta enlazar con el eje Madrid-Zaragoza-Barcelona, sin necesidad de crear un corredor ferroviario por el Ebro, como proponían los presidentes catalán y vasco. Además, el PEIT contempla otra conexión -actualmente en fase de estudios previos- del Cantábrico con el Mediterráneo, pero se realizaría a través de Teruel, una provincia que quedaba al margen de la alta velocidad en planes de infraestructuras anteriores. Esta línea confluiría con el eje mediterráneo a mitad de camino entre Valencia y Castellón.